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Réquiem para la Patria Republicana

Cuidaos del líder que redobla los tambores de la guerra para fustigar en los ciudadanos el fervor patriótico, porque el patriotismo es una espada de doble filo. Tanto hace la sangre más audaz, como estrecha la mente. Y cuando los tambores de la guerra obtengan la nota más alta y la sangre hierva con odio y la mente se haya cerrado por completo, el líder no tendrá la necesidad de confiscar los derechos de la ciudadanía. Por contraposición, los ciudadanos, llenos de miedo y cegados por el patriotismo, brindarán todos sus derechos al líder, y lo harán con alegría. ¿Cómo lo se? Por que esto es lo que yo he hecho. Y yo soy César”. (Julio César).

Con tristeza hemos presenciado los acontecimientos del día 15 de Febrero en Venezuela. Cualesquiera sea el denominativo, no puede pensarse en otra cosa que en un gran fraude. El esquema repetitivo y repetido de una escena que lamentablemente se nos hace ya familiar.

No quiero ahondar aquí en el fraude continuado, en el grosero y burdo ventajismo de un gobierno que, hace mucho tiempo, dejo el disfraz democrático atrás. Prefiero, describir mi percepción acerca de aquellos, de quienes muchos pensamos en algún momento, que estaban allí para representar nuestra voz. Esos líderes de oposición que nos muestran abiertamente que sus intereses personales privan y han privado siempre, por encima del deseo de la mayoría. Ese “jugar la cuida” mato para siempre a la Republica, la que tantos años de guerra, pobreza y miseria le costo a la nación.

El día de ayer no fue mas que la ultima palada de tierra sobre la tumba del sueño democratico. El sueño, pues aun cuando estuvo allí por cuarenta años, el cruel destino nos deja ver que solo fue un periodo breve de paz; nos dejo ver que esta tierra bravía, no entrega la placidez de sus paisajes, sino por una porción lúgubre de sangre. Sangre es lo que hemos de sudar los venezolanos si algún día queremos vernos libres del cáncer que corroe el cuerpo de la Republica.

Que triste el papel que le toca jugar a los políticos de oposición, carentes, al parecer, del valor necesario para liderar la protesta y no permitir que ese refinado remedo de elecciones, sirva para sepultar los deseos de una mayoría, y sigo convencido, de que la mayoría de los venezolanos quiere paz. Acaso estos políticos no actúan, no lo hacen, porque el dictador conoce de sus debilidades, presentes y pasadas, y temen que estas sean utilizadas sin escrúpulos para hundirlos a ellos y a sus familias. Cuanto necesitamos hoy de hombres probos y valientes para enfrentar esta injusticia.

Como nos advierte Shakespeare en su Julio Cesar, una mayoría ciega ha entregado sus derechos y aun así finge alegría, triste día para la Patria Republicana.

La comparsa de las pancartas electorales

Vivimos hoy día un carnaval, una comparsa electoral representada en la ya muy larga campaña de la oposición, en el camino a las candidaturas unitarias, de cara al evento electoral de noviembre 2008. Es cierto que se ha avanzado mucho en lo que corresponde a los acuerdos logrados en varios estados, también es cierto, que como es natural existan fricciones, desencuentros y fenómenos propios de los movimientos democráticos, i.e. “están poniéndose de acuerdo”.

Ya hemos expresado antes que todo lo anterior no es necesariamente malo, y que por el contrario puede significar la llave hacia otra manera de ejercer la política, otra manera de ejercer nuestra democracia, el tan añorado cambio que quizás buscaban las aturdidas multitudes de 1998 y años anteriores y que nos trajo a este atolladero, a esta trampa de la que nos ha costado tanto salir.

Rafael Caldera en su recientemente reeditado libro, Los Causahabientes, lo expone cuando habla de “las esperanzas y las desilusiones” asociadas a los fracasos por establecer la civilidad y la republica democrática, desde el mismísimo Campo de Carabobo, hasta el Pacto de Punto Fijo. No quisiéramos añadir esto, pero debemos extender ese periodo de desilusión hasta los días corrientes.

No deja de ser preocupante por otro lado, la aparente desconexión de fondo y forma que ambos lados muestran hacia las necesidades de las mayorías depauperadas en nuestro país. Por el lado de los “pronto-a-ser comunistas”, una total ineficacia, ineptitud y falta de ubicación con respecto a lo caminos de progreso que debe transitar la nación hacia un futuro de estabilidad democrática y desarrollo moderado, pero vigoroso. Esta horda exhibe un desenfado en el pillaje de nuestros recursos, que nos recuerdan los más sombríos pasajes de la Conquista. Los de la oposición tienen a su favor las luces democráticas de las que carecen sus oponentes, pero muestran una debilidad muy grande, y muchas veces, una inmadurez que raya con lo infantil, lo cual denota solamente una falta de visión coherente, amen de una honestidad que esta aún por ser probada.

El problema estriba en que la oposición tiene muy poco tiempo para “afinar su acto”, deben presentar una cara firme, democrática y sobretodo conciente de la enorme responsabilidad que recae sobre sus hombros, los acontecimientos que se aproximan así lo ameritan. Pero, a veces hay que correr antes que caminar.

De cualquier manera, nuestra apuesta es por la república democrática. Para ello estamos convencidos de que es imperativo desalojar del poder a los hunos que lo tomaron, aprovechándose de la coyuntura. Civilización vs. Barbarie, he ahí el sino de la República…no respondamos al llamado con bochinche, ¡por lo que más quieran!

¡Chávez!, ¡arrepentíos, que el fin esta cerca!

Foto: captura de la pantalla del televisor

Foto: captura de la pantalla del televisor

Mucha gente puede pensar que en Venezuela, con su descomunal entrada petrolera, es difícil que ocurran cambios dramáticos en la situación que paradójicamente vivimos. Los precios más altos del bien del cual depende el país para su mínimo y elemental funcionamiento, representan un signo de escasez y de pobreza para quienes vimos la luz en estas tierras, pero marcan el enriquecimiento súbito y vulgar para unos pocos en el país y el continente.

Observando las últimas actuaciones de la administración de Chávez, nuestra capacidad de asombro es rebasada de forma muy abrupta. Dos hechos en particular dejan huella de lo mal que anda Chávez. Y es que resistir los embates de golpe tras golpe, derrota tras derrota, torpeza tras torpeza, hace mella hasta en el más de los popularmente afincados dirigentes de masas (Chávez solía estar en esas filas).

El primero, la declaración impensable de “un dialogo respetuoso con los EE.UU.”. Quien iba a creer que este señor daría este giro y cedería en sus convicciones, algo muy grande debe tener en su contra que le hace recular así nada más. Por supuesto, su nueva piel de oveja, esta raída en las comisuras, afectado su semblante, hace uso de los últimos malabares que le quedan, y ni los miles de millones del erario publico que maneja como propios, le hacen parecer que vuelve a la pelea.

El segundo hecho tiene que ver con sus actuaciones internas. Nunca antes los venezolanos habíamos asistido a espectáculo más bochornoso, de los miles que nos ha ofrecido el Sr. Chávez a lo largo de su malhadada administración. Nunca antes había sido tan palpable la forma como utiliza la demagogia y la retórica, de cómo mueve el aparato del estado con el fin único de sostener su endeble figura publica.

Nos imaginamos que cuando regresa a su camerino, cual payaso frustrado de circo, regurgita su amargura hacia sus colaboradores y cuando de vez en cuando se mira en el espejo, para retocarse el maquillaje de líder carismático, se mira a sus ojos, como nos toca a todos tarde o temprano, y rememora sus días juveniles, con juramentos histriónicos frente al árbol reliquia nacional, ¡Oh! que momentos, ¡tan llenos de ideales!, ¡tan limpios si se quiere!, todo, todo…se reprocha, para terminar jugando este triste papel de pordiosero político.

El mundo se le viene encima, tal y como históricamente se la ha venido encima a todo hombre, quien torciendo la voluntad popular, y empalagado con las mieles del poder, esas que son dulces al principio pero muy amargas al final, deja rienda suelta a sus más baja pasiones y se deja guiar por truhanes, quienes seguramente no le acompañaran a su final, cualquiera que este sea.

El fin de esta administración esta cerca, será sellado con una avalancha de votos, votos con los cuales, una mayoría de venezolanos, les haremos saber, que los tiempos han cambiado.

PetroCaribe: “la culpa no es del ciego, sino de quien le da el garrote”

Una vez que salimos de la perplejidad que nos causó el avance de una idea a todas luces desequilibrada, vienen a nuestra mente ciertas reflexiones que queremos compartir.

En primer lugar, la idea de una asociación de países en cuyo nombre se incluya el prefijo “petro”, trae a la mente a un grupo de países en el cual, “todos” sus miembros aporten precisamente eso: petróleo. Pero, y márquese aquí un enorme pero, esa no es la realidad. La realidad es, que aparte de Venezuela y Colombia, todos los demás miembros juegan apenas el papel de “receptores” del beneficio principal que tal asociación supone: petróleo.

En segundo lugar, y tal vez el aspecto esencial de todo el affaire: ¿Cuáles son los fines o motivos ulteriores por los que, un régimen que se separó hace tiempo de la senda democrática, se muestra tan dadivoso con el único bien que todos los venezolanos clamamos como propio? La respuesta se nos antoja evidente, que más que el manejo impúdico de los recursos energéticos con fines geopolíticos y como parte de un plan continental de dominación. Es preciso aclarar que, contrariamente a lo que la imaginaria popular construye, Chávez no trabaja para un proyecto de Chávez, el mismo no posee recursos intelectuales ni de preparación política suficientes, como para imaginar un proyecto con la magnitud del que parece estar llevando a cabo. Ni tampoco es el manido y cacareado hasta el hartazgo “despertar de los pueblos”. De lo que se trata aquí es de un plan, desde hace mucho tiempo concebido por lo que yo he llamado la “internacional del odio” y que encuentra sus raíces allende los mares, entre las gélidas ruinas y sombras de lo que otrora fuese el imperio calificado por diversos líderes mundiales de “maligno”. Chávez no es más que un títere, pero eso es ya harina de otro costal, pasemos de nuevo a lo principal de este escrito.

Las motivaciones de los representantes de gobierno de los países del caribe no pueden ser más claras. No olvidemos que ellos son ante todo políticos, y como tales entienden que, sus aspiraciones personarles de poder no pueden ser sustentadas a largo plazo sin recursos económicos. Olvidémonos de que ese petróleo “regalado” enviado por la administración Chávez, va a redundar en el beneficio de los ciudadanos de esos países, no, los beneficios van para enquistar a ciertos grupos “amigos del proyecto” en el poder de sus respectivos países.

Es entonces como Chávez, ejecuta parte de un plan maestro, que quizás no tenga ni siquiera ideología, su único fin: mero control del poder por el poder. En ello, el uso de los recursos energéticos es de vital importancia, y la sumisión de los países, pequeños, pero al fin parte del concierto de naciones, es importante. Como en el ajedrez, donde se toman todos los peones posibles en las primeras de cambio, puesto que, aunque de pequeño valor nominal, el valor estratégico de los mismos es enorme en las postrimerías del juego, cuando las apuestas son más altas y el triunfo o la derrota se dibujan cercanos.

En medio de esta conflagración de globales proporciones, nos encontramos nosotros, los opositores demócratas venezolanos. Bajo ningún concepto debemos asistir como “invitados de palo” al espectáculo. El ideal democrático nos ha costado una historia entera, desde los campos de Carabobo hasta las calles de una Caracas convulsionada e impredecible, nuestra resistencia se mide en votos y en voluntad firme de no permitir más abusos ni pillaje del erario público, “se nos va la vida en ello” para hacernos eco del general Baduel.

¡Unidad!, ¡Unidad!, ¡Unidad!

No se puede dejar de mirar con suspicacia los acontecimientos recientes, protagonizados por diversos factores de lo que se ha dado llamar como “la oposición”. El motivo de semejante afirmación se basa en el hecho de que en el momento histórico que vive el país se hace evidente que una oposición unida mostraría una fortaleza casi invencible en los próximos comicios para elegir gobernadores y alcaldes en todo el territorio nacional.

El análisis debe entonces basarse sobre el siguiente enunciado: si la afirmación anterior es clara y meridiana, si la oposición ya dio un paso trascendental hacia el logro, al firmar un pacto de unidad ¿por qué entonces los líderes de estas organizaciones se toman tanto tiempo para ponerse de acuerdo y al mismo tiempo, cuando se vence el plazo para postular los candidatos unitarios, se genera una pelea de dimensiones kafkaianas?

Ya retomaré esta discusión en breve, pero antes permítanme continuar con el siguiente paso; el cual consiste en identificar al beneficiario o los beneficiarios en caso de que no pueda lograrse la tan necesaria unidad opositora. Huelgan los comentarios.

A estas alturas deseo llamar la atención sobre la discusión casi perenne de unos cuantos individuos que por un “quítame estas pajas” de inmediato saltan a declarar que si la oposición sigue comportándose así, ellos prefieren votar por los chavistas o no ir a votar.

Desde mi punto de vista, esta posición es inaceptable. La misma se basa en una serie de supuestos, en mi opinión errados y si se puede redundar, peligrosamente errados. Número uno: quienes así se expresan, piensan que nos encontramos frente a un evento democrático más. Sirva recordar que la república democrática venezolana no existe, es hoy un recuerdo lejano. La republica fue sustituida por un mamotreto con un traje para hacerla parecer una democracia. Número dos: basándose en el supuesto número uno, se asume que Chávez (en este caso es inútil hablar de sus acompañantes y partido, pues todos sabemos que son uno solo y lo mismo) respeta el libre juego democrático y sus normas. ¿Alguien tiene todavía alguna duda de todas las violaciones al juego democrático y sus normas en las que ha incurrido el hoy presidente Chávez?

Continuando con la discusión planteada en los párrafos anteriores, y que se refiere a la diatriba originada dentro de las organizaciones de oposición, queremos decir que no hay porque ver esto como un mal síntoma. Para empezar, todo este galimatías es solo una demostración de que, al menos, no existen liderazgos hegemónicos y que el entendimiento solo se logrará usando los mecanismos que la democracia ofrece, a saber, negociación, ceder posiciones invocadas a ultranza y reconocimiento de la conveniencia de apoyar al candidato que signifique una opción de triunfo. Que existen cismas, intereses que se tocan, pues si, siempre han existido y existirán. No podemos quienes invocamos una sociedad plural, tratar de hacernos dictadores hacia adentro, es lógico y deseable que existan estos problemas para la escogencia de quienes van a representarnos en los comicios venideros.

Ahora, que sospechosamente, algún “líder” opositor trate de, mediante su comportamiento, bombardear ese proceso natural, para de alguna forma impedir que desemboque en la tan ansiada unidad, debe ser mirado de reojo y tratado con mucho cuidado. El señor de la esquina de enfrente, posee mucho dinero y recursos y nunca falta quien ceda al interés mediocre y egoísta.

La esencia humana es compleja y sus miserias son casi infinitas. Tenemos como providencia fundamental, la existencia en el ánimo de los líderes opositores de un deber superior hacia la republica democrática. Sin ese deber moral superior y compromiso sagrado con la republica, estamos perdidos antes de ir a la contienda.

Chávez, cumple primero con los gallineros verticales, antes de andar ofreciendo ferrocarriles por ahí.

El gobierno del Sr. Chávez es un gobierno altamente efectivo colocando piedras fundacionales, leyendo y rayando sobre mapas y lanzado al voleo promesas de futuro.

En la reunión que este ultimo, forzadamente tuvo que desarrollar con Álvaro Uribe de Colombia (quien por cierto y tristemente para Venezuela es ahora quien impone la agenda bilateral), Chávez vuelve de nuevo con su demagogia y sus mentiras. Después de diez años de gobierno y enfrentando las cifras menguadas de su gestión, el individuo nos ratifica que “loro viejo no aprende a hablar”.

Es en realidad triste observar los resultados de una reunión, en donde vemos a una Venezuela, que muy a nuestro pesar, esta representada por pillos de baja ralea; debe complacer las prioridades de un vecino que, por ser dirigido de manera civilizada y democrática, lleva la batuta en las históricamente tirantes relaciones entre los dos.

No se cumplieron las expectativas, al menos las que nos habíamos hecho, sobre rectificación pública por parte del Sr. Chávez. Y si, nos apena escuchar unas decadentes promesas para salir del paso. Continúa el drama.

Mugabe gana elecciones en Zimbabwe, África. Cualquier parecido con hechos o individuos en otros continentes no es pura coincidencia

Tras inhabilitar a la oposición e indicar que defendería su victoria por la vía armada, Mugabe gana las elecciones con un 85% de los votos. Con veintiocho años en el gobierno, asegura así su permanencia en el poder, después de perder todo contacto con la realidad.

La comunidad demócrata internacional ha reaccionado de forma tibia y el silencio que se guarda por parte de la mayoría de los países es groseramente inmoral.

Nosotros desde esta tribuna condenamos la farsa y exigimos a la oposición democrática venezolana a que se pronuncie de modo categórico y haga un llamado a la comunidad internacional para que se pronuncie y exija la restitución de las vías e instituciones democráticas en ese país africano, ya que: quien ve las barbas del vecino arder, ponga las suyas en remojo.