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La demokrazia que esta matando a la democracia

De izquierda a derecha, el boliviano Morales, el hondureño Zelaya, el nicaragüense Ortega, el venezolano Chávez y el ecuatoriano Correa.- AP

Foto AP.

Es que de tanto observarlo ya nos lo sabemos de memoria. El libreto, que se ha convertido en franquicia a punta de dolares petroleros. Primero: Toma del poder explotando el nicho que constituyen las masas depauperadas e ignorantes por años de abandono y malos gobiernos democráticos (he aquí donde los políticos tradicionales deben hacer un mea culpa). Segundo: Aprovechando el momento, proponer de inmediato una reforma mediante una asamblea constituyente, que arrasa con los poderes independientes establecidos, legislativo y judicial. Tercero: Una vez tomados dichos poderes, los cuales por supuesto, estarán al servicio del líder, comenzar la fase en la que la constitución se modifica para permitir la reelección vitalicia del pre-nombrado. Cuarto: Debilitar a los partidos políticos, mediante leyes que les despojen de un sistema de financiamiento desde el estado. Por supuesto que esto no afectara al partido oficial, por más que este en ciernes, porque todos los recursos del estado estarán, por medio del abuso del poder, a su entera disposición. Sexto: Comenzar un ataque sin descanso contra la prensa y medios de comunicación radioeléctricos independientes. Séptimo: Mentir, ofuscar y amedrentar.

Voila, a este conjunto de siete reglas, si se quiere sencillas, se le llamará (hasta el hartazgo), democracia, esperanza o despertar de los pueblos y pasará a sustituir el concepto legítimo de democracia que comprende: pluralidad, alternancia y libertad.

Pues bien, es esta franquicia que se ha propalado como un virus por Hispamérica (la forma propuesta con la que llamamos a esta enorme región al sur del Río Grande y hasta la Patagonia), la que ha secuestrado el concepto originario de democracia, ¡y bajo nuestras propias narices!.
Esta forma infiltrada, pervertida que sin ser, se disfraza de democracia para llevar a cabo su nefasta labor de imponer una dictadura continental, es la que alza su altisonante voz para condenar las acciones que ocurrieron en Honduras. Y es que parece que los hermanos hondureños, alertados acerca de este libreto, decidieron, y a su modo(con todos lo errores que pudieron cometer), extirpar el cáncer que estaba a punto de terminar (una vez más y en otro lugar más) con la genuina democracia que impera en ese país.

Lo que llama la atención y nos llama a profunda reflexión, es la camisa de fuerza en la que al parecer se encuentran enfundados los gobiernos de todo el continente. Y es que por intermedio de ella los enemigos de la libertad piensan controlar una situación, que de asentarse, significaría un tremendo peligro para su proyecto totalitario y continental. Es por ello que observamos, asqueados, como uno de los primeros, –con la lanza en ristre– en venir a dar lecciones de democracia, es uno de los dos funestos rufianes que comandan una dictadura en la isla de Cuba, ¡desde hace cincuenta años! Ni que hablar del dictador venezolano, felón, destructor fracasado de democracias, quien tomó el poder solo por la debilidad canalla de nuestros políticos de antes, y quien ha cometido innumerables violaciones a los preceptos de la Carta Democrática; se pasea orondo ahora, como su más enconado defensor. Todo frente a los ojos de perruna fidelidad del secretario de la organización que agrupa a los estados de nuestra América.

Así las cosas, ¿quienes son ellos para invocar respeto a los preceptos democráticos, aquellos quienes les han violado y les violan de manera cotidiana e impune? ¿Con que moral se atreven a decretar vehementemente los sucesos de Honduras como un golpe militar? Un golpe sui generis por cierto, debido a que no hubo ni un solo muerto, y los golpistas entregan de inmediato el poder en las manos del congreso de la república hondureña, el cual, y actuando bajo su constitución procede a hacerse cargo del proceso de transición, que como todos sabemos terminará el veintinueve de noviembre, cuando se realicen las elecciones libres en Honduras. Entonces, ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Para quién juegan quienes deben fungir como jueces imparciales? ¿En donde queda el principio de no intervención? ¿Por qué no quieren dejar que los hondureños solucionen sus problemas a su manera?

En este momento, el futuro del continente se juega en la sala de quienes hoy sabemos son sus verdugos. Una falsa, por parte de unos, disposición democrática y por el otro, un estúpido apego a las formas, son la pala con la que se esta cavando la tumba de la libertad en Hispamérica. Solo el uso del criterio único, como lo es el de la defensa de la libertad, permitirá evaluar esta crisis en su justo contexto.

Venezuela: ¿un futuro condicionado a la tiranía cubana?

Los dos funestos rufianes de la isla caribeña de Cuba

Los dos funestos rufianes de la isla caribeña de Cuba.

Toda clase de calamidades se han cernido sobre Venezuela desde que esta perdió el rumbo a finales del siglo XX. Una de estas calamidades es la estrecha relación existente entre el dictador venezolano y quienes gobiernan dictatorial-mente a la isla de Cuba desde hace más de cincuenta años. Una relación que ha probado ser, una y otra vez, extremadamente perjudicial para nuestra república democrática. Uno de los perjuicios más palpables esta en la maniática tendencia de copiar al calco el modelo comunista impuesto a nuestros hermanos cubanos. Uno de los rasgos salientes de dicha homología, es el de la presidencia vitalicia, esto, como analizaremos más adelante, no viene por ninguna casualidad.

La permanencia del dictador venezolano en el poder es un asunto de seguridad nacional para quienes gobiernan en Cuba, debido a la fuerte dependencia que para su sobre-vivencia le significa el petroleo regalado, ó metalingüísticamente: intercambiado por convenio, que recibe de Venezuela. Es por ello, que Raul Castro, quien actualmente y por el agotamiento físico de su hermano, maneja los destinos de Cuba, este caminando en una cuerda floja y su mayor reto será el demostrar las habilidades para cumplir con las obligaciones de una apertura cautelosa (y nos preguntamos ¿desde cuando otorgar las libertades democráticas a un pueblo debe ser tratado con cautela?) tal y como le exige la nueva política exterior estadounidense diseñada por el Sr. Obama, pero conservando los privilegios de un semi-imperio que comprendería principalmente a Venezuela pero también a Nicaragua, Ecuador, Bolivia y si logra expandirse como se lo tiene propuesto, al codiciado Perú.

Venezuela es la joya de la corona para Cuba por razones obvias, no solo es maravilloso para los Castro tener control sobre la enormemente sobrecogedora riqueza petrolera venezolana, con el fin de suplir las necesidades mínimas de sus esclavos, perdón, quise decir, su pueblo, sino que ademas esta proporciona riquezas mas allá de la imaginación, riquezas que aseguran una posición sólida a la hora de llevar a cabo el proyecto expansionista de dominación. Es una aritmética política muy sencilla de realizar: a mayor cantidad de riqueza, mayor la cantidad de territorios hacia los cuales expandir el proyecto totalitario castrista y por ende mayor peso político para tal vez, solo tal vez, en un futuro que a ellos se les hace de mediano plazo, poder sentarse a negociar con otras potencias a nivel mundial, i.e. Estados Unidos, Europa y sus aliados, China y Japón.

Decimos que es una cuerda floja en la que maroma el otro Castro, porque las naciones democráticas del mundo, principalmente Estados Unidos, no deben enterarse de lo que Cuba esta llevando a cabo en Venezuela y por extensión en Hispamérica. He aquí en donde entra en escena la muy bien, y por largos años, construida tramoya, bufa imitación democrática, en nuestro país. La misma ha sido levantada con paciencia, pero sin pausa, con el oficio que otorgan cincuenta años en el poder, diseñando mecanismos de control; hilando fino para construir un libreto fácilmente re-producible en otros lugares de Hispamérica, una franquicia que hasta ahora les ha redituado, a los Castro claro esta, muy buenos dividendos, hasta el punto que hoy son tratados como héroes en mas de un escenario internacional a los que han tenido ingreso, gracias a las ingentes cantidades de petrodolares que ahora manejan como suyos; nada mal para un par de rufianes de baja clase ¿no es así?. Como sea, tiene que enmarañarse de tal forma la situación, colocando siempre en la bandeja el musculo petrolero, para que el mismo pueda funcionar como la zanahoria detrás de la cual, eso esperan los Castro, correrá el monstruo estadounidense.

La realidad presente parece darles la razón. Particularmente nos habíamos eximido de opinar acerca de la gestión del Sr. Obama, debido a que las contingencias actuales, sumado al hecho de ser nuevo en sus labores, indicaban que lo racional era esperar. Aún pudiera parecer prematuro, pero nos permitiremos esbozar un par de cosas al respecto: primero, las dudas que abrigamos en silencio durante toda la campaña electoral en los Estados Unidos, abren paso a ciertas certezas en cuanto al talante con el cual el Sr. Obama manejará las situaciones que se le presenten. Aunque no estamos del todo seguros, las acciones del Sr. Obama tienden a ser demasiado cautelosas en lo que concierne a los tópicos más calientes en la política mundial, razonamos que su cautela esta correlacionada con su meteórica carrera para llegar a la posición de mayor responsabilidad en el mundo. De allí, la cadena de acciones contradictorias que lleva registradas hasta el día de hoy. Claro que aún cabe la posibilidad de que sea un genio de la estrategia, pero eso solo el tiempo y más fogueo lo dirán. Los hermanitos Castro por su parte, lo saben, lo han palpado y probado a través de sus títeres hispanoamericanos. Mientras que los señores rusos de la guerra, quienes a su vez poseen a los Castro, también han probado al Sr. Obama en el escenario del Medio Oriente, en donde Obama fustiga a los socios naturales de los intereses estadounidenses, con la esperanza, conjeturamos que fútil, de ganarse a los musulmanes como aliados.

Una hipótesis que manejamos, es que en el caso de que los Castro tengan razón, y logren imponerse, aunque sea parcialmente en el duelo que mantienen con el Sr. Obama por la supremacía a la hora de negociar una salida hacia la democracia para la sufrida isla cubana, entonces como para ellos Venezuela representa un puntal esencial para su propia supervivencia y la de su proyecto totalitario, ellos cerraran su puño de hierro sobre nuestro país. Esto no significa otra cosa que las ordenes dirigidas a su títere venezolano serán las de reprimir, aplastar y eliminar toda oposición. Pero aún si no vencen en la contienda con el Sr. Obama, el valor que les representan tres mil millones de dólares en petroleo por año, no va a ser entregado así como así, y muchos menos en nombre de valores que ellos nunca han respetado, como lo indican cincuenta años de dictadura feroz en la isla.

Es en esta situación horrible, que las ilusiones de la oposición democrática venezolana, de medirse en una contienda electoral en donde tengan un módico de posibilidad, después de caminar por un largo desierto, no quedarán más que en eso: ilusiones. No existirá una tierra prometida después del largo vagar que nos ofrecerían los líderes de oposición. No habrá maná para saciar el hambre de un pueblo por justicia, democracia y libertad, ni siquiera se nos otorgará la dulce ambrosía pagana, reflejada en el éxito de una elecciones legislativas, pues allí arrasaran las fuerzas de la barbarie, que no ceden espacios.

Tan simple como que la oposición venezolana lleva las de perder por el hecho de enfrentarse a un adversario que, en primer lugar esta no puede ver, en segundo lugar, le supera en recursos, sobre todo financieros. La oposición se enfrenta en contra de una maquinaria de control psicológico, experta en guerra de contra información y para ser aún más crudos, expertos en la guerra, a secas. En este contexto, ilusorias son también las ideas de que el triangulo: precios del petroleo-clientela-deuda va a llevar al gobierno a caerse, no. Esa formula empírica, funciona en épocas democráticas normales, lo que esta época precisamente, no es; puesto que nunca antes en la historia de Venezuela nuestra república había sido objeto de una invasión extranjera, y mucho menos de la naturaleza de la invasión cubana a Venezuela. Una invasión sin fragatas ni destructores, ni cabezas de playa ni nada que se parezca a una guerra convencional. Podríamos llamarla la invasión perfecta, la que viene en las neuronas cubano-filas de los iluminados de un movimiento grotesco y falso, que ha violado y mancillado el suelo patrio con la más vulgar de las mentiras. En el pasado, la mencionada formula, funcionaba, pues era aplicable a factores cien por ciento locales, y a una política entre individuos que mal que bien, poseían un mínimo de patriotismo y corazón republicano; pero ahora, estamos ante un gobierno, para parafrasear al ex-presidente Quiroga de Bolivia, que funciona a control remoto desde La Habana. Bajo esta óptica, tienen sentido pues, los actos de un gobierno, que de otro modo tendrían que ser tildados de demenciales.

En esta hora de peligro supremo, la única alternativa viable se encuentra en el ejercicio de la resistencia civil, enmarcada dentro de las reglas democráticas, noten que así como elecciones no garantizan democracia, lo inverso es también válido, la democracia no solo se obtiene vía elecciones. Llegó la hora de la protesta, cívica y pacifica eso si, pero firme. Protestar hasta que se den las condiciones para una salida democrática por elecciones, garantizadas las condiciones mínimas. El liderazgo de la oposición tiene una pesada responsabilidad histórica, insoslayable, aún bajo  el pretexto de la torpeza y la impericia.

Es la responsabilidad de los líderes democráticos guiarnos para que multitudinarias demostraciones apelen al sentido patriótico del, lo sabemos, grueso de miembros de las Fuerzas Armadas venezolanas que aún son institucionales y que fueron formados para defender la democracia, de precisamente, los enemigos que hoy acechan la república. Necesitamos a los lideres de la sociedad civil, a los políticos de partidos, a los dirigentes sociales y representantes intelectuales de todos los signos, al igual que a nuestro ejercito para que nos liberen de esta ignominiosa ocupación cubana. El enemigo a vencer no es ni siquiera el dictador y su séquito de truhanes aprovechadores, debemos liberarnos de la influencia que los dos rufianes dictadores cubanos ejercen sobre nuestro país a través de ellos y el camino de vuelta a la democracia estará garantizado.

Todo no esta perdido y la esperanza reside en todos y cada uno de los corazones de los venezolanos, pero ubicándose en las duras realidades que estos tiempos nos imponen. No podemos continuar volando en automático, como acotamos antes, estos no son tiempos normales, son tiempo de determinación y de verdad. Ya sabemos que verdad es amor y amor es verdad, lo expresamos como lo único que sabemos y lo único que necesitamos saber.

¿Operación Peter Pan?

FOTO: 1967 Durante el cincuentavo aniversario de la revolución rusa en Leningrado, Rusia, jovene pioneros le entregan bouquets a los lideres nacionales incluyendo a Leonid Brezhnev (de pie a la izquierda)

FOTO: Bill Eppridge, Revista LIFE. ALL RIGHT RESERVED.

Recientemente, los oficialistas por boca de su representante de la cartera de educación, han respondido a una oportuna campaña de denuncia proveniente desde varios sectores de la sociedad, y que atañe a la introducción del nuevo proyecto de ley de educación. Como siempre, copan todos los espacios radioeléctricos e inventan historias de una supuesta des-estabilización promovida por los sectores que les adversan. Conocido es por supuesto, que ellos se basan en mentiras para de forma subrepticia avanzar en su proyecto de dominación totalitaria. Aunque un lado de verdad existe en la denominación de la operación peter pan. La operación peter pan fue una operación de rescate, ideada para salvar a los niños cubanos de la ideologización que siguió a la toma del poder por parte de los comunistas cubanos, enviando en masa a los primeros a los Estados Unidos. Los oficialistas, regalados como están al poder invasor de Cuba, no mencionan que en efecto en Venezuela, muchas personas de descendencia europea han estado enviando a sus hijos de vuelta con sus familiares, en anticipación de lo peor, Aunque no es todavía un acto masivo, es de todos modos preocupante.

Uno de los aspectos controversiales del proyecto de ley, un proyecto que han intentado introducir sin éxito desde por lo menos el año dos mil, es el que se refiere a la eliminación de la patria potestad por parte de los padres, para ser transferida al estado. Pues bien, una revisión del mencionado proyecto nos enfrenta con alarma, especialmente en sus artículos 3, 5, 31 y 32, con la posibilidad de que eso se haga un realidad en un plazo muy corto. Necesario es entonces que toda la sociedad, individualmente por sectores y como un todo, se manifieste en contra de tales pretensiones, pues el futuro de lo más valioso para la república, nuestros hijos, esta en grave riesgo de ser confiscado.

Es iluminador hacer una revisión del papel que los diversos regímenes de fuerza han querido dar a la educación y la cultura, toda vez que estos entienden que su duración en el tiempo depende de un control rígido, de preferencia ideológico, del sistema educativo del país que desean subyugar a sus ideas y ultimadamente a su poder completo y total.

Por ejemplo, Mussolini con su estado educador de abajo hacia arriba rehace la escuela y la universidad sobre premisas ideológicas. Fue el creador de las Balillas, una organización copiada más tarde por la revolución rusa en la figura de sus jóvenes pioneros y más tarde por trasplante se aplico lo mismo en Cuba. La idea mussoliniana era la del superhombre, la del hombre nuevo (¿resuena este concepto con lo que hemos oído recientemente en las largas peroratas del dictador venezolano?) para transformar la sociedad burguesa –cuyo valor fundamental es la democracia– y vencer el capitalismo. Esta idea seria luego tomada por el dictador Stalin en su ingeniería de las almas. Entre otros logros en el salón de la fama de la tiranía, Mussolini reclama también originalidad en la fundación de su ministerio de la cultura popular (¿el mismo ministerio del poder popular para…de los castro-comunistas venezolanos?) y las artes, patrón que ha sido copiado una y otra vez por cuanto régimen totalitario ha aparecido sobre el planeta (incluyendo a los truhanes que nos gobiernan en Venezuela) y en donde se insta a la aparición de unas artes revolucionarias que definan al movimiento, cualquiera que este sea, a través de la expresión monumental de las ideas trasformadoras de la sociedad según la particular óptica del dictador, a quien ellos llaman su líder.

En cuanto a los contenidos ideológicos comunes a todos estos tipos de revoluciones y con las que plenamente se identifica el galimatías del llamado socialismo del siglo XXI, Marx y Engels resuenan con su concepto de dictadura proletaria, la misma preconiza el acto en el que una parte de la sociedad impone su voluntad a la otra por vía armada. Hay que entender que la dictadura del proletariado, fin ultimo del comunismo, no se aviene con los valores humanistas. Como se demuestra con la aplicación practica de las tesis marxistas a partir del aporte de Lenin, las cuales van contracorriente con los principios de la democracia plural, como quedo claro durante la feroz dictadura Staliniana. También lo anterior se corroborá en otras dictaduras, con sus peculiaridades nacionales y grado de rigidez variable en Polonia, Hungría, Checoeslovaquia, Yugoslavia, República Democrática Alemana, Rumanía, China, Vietnam y Cuba.

Otro concepto popular entre los aspirantes-a-socialistas-del-siglo-XXI, para utilizar su rimbombante y sobre-abundante forma de hablar (tal como el irritante uso abusivo del género: ciudadanos y ciudadanas, alumnos y alumnas, maestros y maestras, etc., ya ustedes se hicieron la idea), es el de la revolución cultural, de paso, todo lo que es popular entre esta especie, tuvo su forma primigenia en la boca de su único líder. Y es que la revolución cultural a la que se refieren, es un lugar conceptualmente etéreo, en perenne construcción y por lo tanto difícil de definir para ejercer la crítica. Por ello vamos a imaginar por un momento que se refieren a la revolución cultural en el sentido de Mao. Este último usaba las palabras rectificación, rescate y redención (¿las tres eres del dictador venezolano? ) en lugar de purga. El mismo impulsó una revolución cultural que en el fondo no era más que una persecución velada con el fin de purgar a quienes el consideraba sus enemigos de mayor cuidado, es decir, quienes le profesaban adhesión sincera y leal. Estadio que esta por llegar al país por cierto, y que se asoma en las persecusiones de algunos ex-compañeros–Baduel por ejemplo.

En el caso de los prohombres socialistas-XXI venezolanos, estos se han centrado, bajo la dirección oportuna del aparato de inteligencia y contrainteligenica ruso-cubano, en una revolución cultural que destruya nuestros valores democráticos y que comienza por decretar (mediante el uso canallesco de la asamblea nacional ) una ley que asegure el moldeado del sistema educativo según los objetivos y fines del comunismo. Se habla entre otras cosas en la ley, de la re-fundación de la república, cualquier cosa que ello signifique.

Pero existe un moldeado de la cultura venezolana de tolerancia e inclusión desde la misma concepción del régimen. La república democrática ha sido sometida a un ataque feroz, mediante un recién encontrado uso de los medios de comunicación masiva. Los ciudadanos que de manera natural no se alinearían en fila dentro de un cuartel militar, lo hacen, unos por morbo, otros por fastidio, y acaso unos pocos (usualmente individuos con cuadros psico-emocionales complejos) por fanatismo sincero y leal, pero ninguno con no poca curiosidad, sin mucho rechinar, sentados en el sofá de su sala o en la intimidad bulliciosa de su vehículo automotor para escuchar largos soliloquios, que si no se tratara de un jefe de estado, cualquiera atribuiría a un orate que vaga por los caminos y carreteras del país.

Así las cosas, es hora de que la sociedad venezolana responda como una sola, para detener a quienes lenta, de forma felina, acechan para apropiarse de la libertad individual, destruir la democracia y convertirnos a todos en los esclavos de unos pocos aferrados al poder.

La unidad: ¿Primer paso para una salida a la crisis que se cierne sobre Venezuela?

La unidad de los partidos hecha presencia real y no consigna verbal en el seno de la Junta Patriótica, trajo consigo como consecuencia lógica la unidad de los sindicatos obreros, la unidad de los intelectuales, la unidad de la nación entera a la luz de la decisión enfurecida de echar de esta tierra al tirano y a su cotejo de rufianes y verdugos.

Miguel Otero Silva
Palabras de su discurso al celebrar el primer aniversario del 23 de Enero de 1958.

I.  Ecos del espíritu del 23 de Enero.

El mes de Enero debe su nombre al dios Jano, que según la mitología romana era el dios de dos caras, que miraba al mismo tiempo al pasado y al futuro. Su interpretación permite ubicarlo como el símbolo del fluir presente, que se nutre a la vez de las causas que le preceden y la miríada de posibilidades que las esperanzas de las acciones contemporáneas ponen delante de los mortales.

Dentro de esta definición podemos aproximarnos al espíritu del 23 de Enero, que según sus propios protagonistas era una …necesidad de coordinación, entendimiento, de cooperación. Esa misma necesidad de coordinación, entendimiento y cooperación, se ha hecho palpable en tiempos recientes y los integrantes de los movimientos en oposición al régimen dieron un acertado paso hacia el logro de dicha meta. Esta acción trajo tanto beneplácito a la sociedad civil como el sector oficialista acusó el efecto de esta medida, chirridos por medio.

Queremos remarcar aquí que la mesa de la unidad, como un acto que refleja en si mismo la voluntad de las diferentes corrientes dentro de los movimientos de oposición, o a secas, oposición, como se le llama comúnmente; no es un dispositivo de corto aliento, sino todo lo contrario. Los efectos positivos de esa determinación solo están por verse a medida que transcurran tanto el tiempo, como los eventos políticos que sin duda nos depara el futuro inmediato.

II.  Quienes ayer confabularon, hoy han aprendido la lección.

A diferencia de la distorsiones introducidas en el proceso democrático venezolano a principios de Enero de 1959 por los izquierdistas venezolanos, quienes encandilados con los triunfos de Castro en el país hermano de Cuba(1), quisieron imponer por vía de las armas lo que ellos creían podía ser un estado de cosas más justo, se encuentran hoy en día, y después que ha corrido mucha agua bajo el puente, cansados de las aberraciones presenciadas en estos largos diez años, extenuados de la mala praxis de las ideas que defienden, hastiados del uso inmoral y antitético de las banderas de la justicia social para mantener el horroroso gobierno de unos pocos, que se enriquecen a la sombra de un poder que no conoce limites.

Acostumbrados, estos mismos dirigentes que ayer insurgieron contra la paz de la república, a la lucha política normal, enmarcada dentro de las reglas del libre y plural juego democrático, resienten las acciones dirigidas a, primero, absorberlos en una único partido con perfil hegemónico, luego a borrarlos del mapa político venezolano, menguada su capacidad y demolidos sus principios. Al menos, un rastro positivo trajeron las penurias por las que hemos tenido que pasar los venezolanos: las cuevas donde anidó el odio hacia el sistema democrático libre y plural, nos referimos al sistema público de educación superior, quedaron vacías cuando los representantes de ese odio se lanzaron ávidos a copar el poder a través del ejercicio del gobierno desde el año de 1999. En el entretanto, la universidad venezolana, deslastrada de quienes otrora no hicieran más que atentar contra la propiedad privada y ser albergue de traiciones y perfidias en contra de la república, se regeneró cual enfermo que se cura milagrosamente y hoy exhibe galana, el talante irreverente que le proporcionan sus jóvenes y una dirección que por muchos años vivió a la sombra de quienes controlaban de forma casi dictatorial (así como hoy manejan el país entero) el recinto universitario venezolano.

Hoy por hoy, esa izquierda venezolana que fijo sus esperanzas en un caudillo salido del seno de las fuerzas armadas venezolanas, incluyendo a aquellos que se solidarizaron automáticamente, por el mero hecho de referir a la izquierda como marco en el que se desenvolvió la aventura contra la constitución y las leyes, intentada con fracaso, por los sediciosos que hoy tienen las riendas del poder, es parte importante de la mesa de la unidad. Aclarados los espíritus y muy claros en que el socialismo real no es más que la ruta del fracaso colaboran con lo mejor de su entendimiento y artes políticas para crear el espacio plural y de avanzada que siempre fue el país como un todo.

Es por todo lo anterior que se augura un futuro distinto que el que vivió en su momento el desarrollo democrático, pues aunque no exento de enemigos, el mismo no enfrenta las complicadas y complejas situaciones que le hacían victima fácil de las maquinaciones de los agentes del fracaso humano, que nos son otros que los oscurantistas que aún creen en el comunismo como alternativa para la justicia y la libertad democrática y plural.

III.  La violencia de los enemigos de la libertad y la democracia.

Sin embargo, todavía hay que superar el escollo que representa la violencia de los enemigos de la libertad y la democracia. Esa violencia que ve su expresión básica a través de la presencia atosigadora de un individuo con marcado mesianismo delirante y quien es instrumento consciente de poderes extra-nacionales. Estos poderes poseen una estrategia, la misma es utilizada una y otra vez, en todos los enfrentamientos cotidianos en contra de la sociedad venezolana.

Explicada de manera sucinta, la misma se basa en el uso de la mentira. Mentir para sembrar la duda acerca de los acontecimientos que los partidarios del autoritarismo generan cada día, en su avance hacia la imposición de un comunismo-a-la-cubana en Venezuela. Mentir para confundir a propios y enemigos. La confusión paraliza a estos últimos para derrotarlos con facilidad, y hace sumisos a los primeros, condición sine qua non para pertenecer al movimiento que se autodenomina nacionalista, bolivariano y anti-imperialista. Mentir para ofuscar al enemigo, que presionado y sin mucho espacio para la maniobra democrática, se hace presa de convenientes tentaciones, de atajos absolutamente preparados para que fracasen y así causar una sensación de invencibilidad que desmoraliza al mismo tiempo que desbanda voluntades. Finalmente, el uso de la violencia tanto institucional como de bandas fuera de la ley, nacidas al calor populista y truhanesco que caracteriza a los regímenes de fuerza. Para cerrar el ciclo, se usa la mentira para tapar cualquier tropelía cometida por el uso de la violencia en contra de quienes ellos consideran sus enemigos, pasando así por otro nodo de duda-confusión-ofuscación, el camino siempre circular que lleva hacia la realización de sus oscuros fines, que no son otros sino la destrucción de la democracia como la conocemos, para ser sustituida por un sistema que les permita afianzarse en el poder por siempre.

La presencia ubicua de la figura del caudillo necesario, es el ápice de esa forma de violencia, como nos alumbra Aveledo en su El Dictador: En el discurso mussoliniano puede advertirse como una constante la amenaza explícita e implícita, que permite al líder ser, al mismo tiempo, peligro y seguridad. Es en la machacante manera como se vende una y otra vez la absoluta necesidad de un individuo en particular, para llevar a cabo lo que anuncian como la salvación de la patria, que se encuentra un símil con las practicas de los gangsters en el Chicago de primera mitad del siglo XX; ellos ofrecían protección, por un módico precio eso sí, de la violencia ¡que ellos mismos serian capaces de generar! en el caso en que el protegido se negase a aceptar tan magnánima ayuda. Conducta análoga a las predicciones proferidas de boca del dictador venezolano, si por avatares del destino su presencia no sea requerida para dirigir a la patria a puerto seguro, deberán entonces enfrentarse a la ira de lo que el llama pueblo, un eufemismo para señalar a los mercenarios bandoleros que prestos se arrojarían sobre quienes osaran desobedecerle.

IV.  Los retos de la unidad

Aparte de los inherentes problemas de conciliar en su seno posiciones ideológicas diversas, así como métodos y filosofías distintas para presentar una visión coherente de futuro para el país, la unidad se enfrenta al nudo gordiano que representa la siguiente interrogante: ¿Como enfrentar la violencia sin convertirse en ella misma y sin perder la calle como espacio legitimo de lucha reivindicativa? Sobretodo en vista de que quienes en la acera de enfrente, hacen uso de ella, sin conmiseración ni pudor.

Un principio de respuesta puede esbozarse en acciones que conduzcan a romper el circulo vicioso que lleva al comunismo, a saber, develar la verdad de las situaciones para que la mentira que lleva a la duda-confusión-ofuscación-miedo no pueda encontrar asidero en la población, sobretodo en la menos educada.

Para lograr lo anterior, la existencia de medios de comunicación independientes y libres es fundamental. La acción política debe ser orientada a evitar que los canales por donde se expresa la inconformidad, y se informa de la corrupción de una clase gubernamental amoral y delincuente, sean cerrados impunemente. La acción política debe orientarse a la organización en las comunidades, una organización que muestre la otra cara de los hechos y no solo la que un sistema rico y todopoderoso seguramente va a mostrar.

La lucha de ningún modo será corta, ni fácil pero el concurso de todos, enfrentando la realidad del enemigo y reconociendo la importancia vital de lo que esta en juego, que no es más que el futuro de millones, deberá servir de muro de contención a los embates de una tormenta que esta por caer sobre nuestras cabezas, pero que el fuego en nuestros corazones vencerá al final y podremos ver la luz de un nuevo día democrático y plural, solo hace falta una cantidad mínima de luz para rasgar la oscuridad más profunda.

Nota:

(1) Merece articulo aparte el como los demócratas del continente abandonaron al pueblo cubano a su suerte, convirtiéndolo, según las propias palabras de la disidente Hilda Molina, en declaraciones a la cadena argentina Todo Noticias: “Los cubanos somos los esclavos del siglo XVIII, pidiéndole permiso al amo…”, en un país de esclavos, condenados a sufrir, inermes, la mas atroz de las dictaduras por ya más de cincuenta años. Hoy Venezuela en los últimos diez años pasó y pasa por un abandono similar, a tal punto que la palada final la propinó un ex-presidente de los Estados Unidos, país campeón de la democracia en el mundo.

Referencias:

Aveledo, Ramón G., El dictador: anatomía de la tiranía. Ed. Libros Marcados. Caracas, 2008.
Caldera, Rafael, De Carabobo a Puntofijo: los causahabientes. Ed. Libros Marcados. Caracas, 2008.

Petro-mendigo

¿A quien beneficia una organización en la cual, solo Venezuela es el país que suministra petroleo?

Una vez más asiste el dictador, impávido, a la realización de una cumbre que a nuestros ojos luce como un horrendo dislate, solo producto de sus delirios, o la maldad calculada de otros. A todas luces racionales (que las hay del lado negro, por maldad, del espectro) las relaciones entre los países son de índole económico y nada mas. Cualquier adorno, ideológico o de otro orden, es simple demagogia y mentira. La premisa de la solidaridad es tan deleznable como cínico su planteamiento, porque una mínima racionalidad prescribe que los pueblos de estas naciones no serán los beneficiados por cualquier transferencia de fondos, ya sean en capital o en especies, principalmente petroleo; sino que seran los políticos de esos países, quienes transan votos en los escenarios internacionales, a cambio de dinero fresco para financiar sus intereses electorales y políticos; de modo de, y siguiendo el patrón creado por el eje Habana-Caracas, eternizarse en el poder en sus respectivas sociedades.

Por esto ultimo, este proyecto totalitario supranacional se perfila mucho más peligroso para la libertad y la democracia en la región que cualquier amenaza que pudiese existir en el pasado. Para soportar esta aseveración, se puede decir que algunas de las naciones, el caso de Cuba por mencionar solo uno, mercadean de forma capitalista el petroleo, en condiciones tan ventajosas que podrían ser calificadas como leoninas a la inversa, suministrado por Venezuela, y todos sabemos que las ganancias de la venta de ese petroleo van directamente a las arcas de la familia que gobierna en Cuba, así como a sus secuaces más cercanos .

Así que esta iniciativa no es mas que geopolíticamente una pacotilla, inconveniente para Venezuela, que en aras de apoyo político regional, tan efímero como su capacidad de suplir petroleo en condiciones extremadamente desventajosas, dilapida nuestro único bien, y con ello el futuro de la patria. En un momento como el actual, tras casi once años de gobierno, el dictador no tiene nada que mostrar, mas que escenografías televisadas en su maratón / programa, que aún en caso hipotético de ser realidad, habrían llegado muy tarde, con muy poco para satisfacer las necesidades de la ciudadanía. Dichas necesidades hace once años eran urgentes y hoy se nos muestran hipertrofiadas, en un dantesco crecimiento exponencial que casi anula lo que se logró en los anteriores cuarenta años; imperfectos y vilipendiados años de construcción democrática, que como todo en construcción, fue imperfecta.

Si a lo anterior se le añaden los efectos de una crisis económica interna, producto de diez años de medidas dirigidas a destruir nuestro incipiente aparato productivo, crisis que poco tiene que ver con la crisis global, que no sea por la disparatada relación, de ser, por llamarlo de algún modo el gatillo de la que esta dándose en nuestro país, vía la disminución del consumo del petroleo. Resulta entonces que, estamos frente a una situación que puede servir de fondo para estallidos sociales, de los cuales es difícil predecir las consecuencias que potencialmente tendrían en el sistema político, incluyendo, o principalmente apuntado al régimen dictatorial en curso.

Toda esta payasada de política dadivosa externa nos esta llevando a un terreno, en el cual deberán tomarse determinaciones que por su carácter histórico, no admiten aplazamientos. Pareciera que nos encontramos frente a la nada halagüeña disyuntiva que podría perfectamente rezar así:

Si los demócratas del continente no nos unimos para detener el avance y eventualmente extirpar este mal, muy pronto no quedará donde correr, pues habrán tomado todos los espacios geográficos en los que hoy existe libertad y democracia.

¿Por qué no soy chavista?

Es común que cuando alguien quiere definirse, atienda a las razones que mejor explican su concepción del mundo, de acuerdo y como su mente así las dictamina. Menos común pero no infrecuente, importa definirse delimitando lo que no se es.

Nací en un hogar, el cual prefiero no definir en los usuales términos sociológicos, sino definir como una célula bien estructurada de la sociedad. Como célula bien estructurada, me refiero a la existencia de un cabeza de familia, una madre, unos hermanos y unos parientes que brindaban apoyo y afecto. Mi educación siguió la senda que una Venezuela en crecimiento democrático ofrecía, una democracia llena de muchas injusticias y des-balances, pero fuerte lo suficiente para servir de fuente inspiradora. Y es que las instituciones funcionaban, en medio de precariedades y contradicciones propias de un país en vías de desarrollo, pero mal que bien el mismo trataba de adaptarse. Lo más importante, y eso solo lo sabemos hoy, nuestra democracia era un organismo en evolución, lenta, pero segura. Por ejemplo, disfruté de una educación primaria publica de una calidad sobresaliente, para muestra, debido a los experimentos educacionales de la época, fui privilegiado con una educación matemática, con lo que llamaron las matemáticas modernas, a muy temprana edad. Lo interesante, es que mi caso era solo uno entre los cientos de miles de niños que recibían la misma, en las escuelas públicas de la nación venezolana.

Esto probaría ser de mucho valor más tarde en mi vida, cuando me tocó enfrentarme a retos de crecimiento intelectual allende los mares. No seguí la educación secundaria por la ruta publica, tuve la fortuna de seguir en un colegio católico, lo cual es de sorprender debido a mis orígenes hebreos; solo una indicación de que la libertad religiosa era un bien del que disfrutábamos todos los venezolanos, sin distingo. Mi educación universitaria transitó entre la institución privada y la institución pública, y debo decir que en ambos casos la calidad, aún cuando pudo ser mucho mejor, gozaba de cierto nivel decente que permitía llenar los vacíos con el esfuerzo personal, el tesón y la dedicación disciplinada.

Cuando salí al mundo profesional, el mismo me puso en contacto con la industria petrolera nacional, el nivel profesional de la misma no tenia absolutamente nada que envidiar al de ninguna parte del mundo. Tuve el privilegio de trabajar para la vieja PDVSA, aquella que sin ser perfecta, permitía avanzar en la misma, al menos hasta cierto nivel, por mérito propio y de acuerdo al potencial que cada quien exhibiera. Nos sentíamos orgullosos de representar al país y era un premio contribuir con nuestros esfuerzos al engrandecimiento de la segunda multinacional del petroleo en el planeta.

Aparte de estas particularidades de carácter autobiográficas, existen matices que por formación, medio ambiente y sobre todo conciencia democrática me inclinan más al dialogo que al enfrentamiento violento. Si de enfrentamiento se trata, prefiero, una buena discusión con argumentos que puedan construirse y rebatirse, con una conclusión que sea de beneficio para ambas partes. Aborrezco y abjuro del principio de autoridad, y prefiero usar la crítica y el método científico para dilucidar la verdad, de la cual sé que solo poseo una fracción, un pequeño pedazo que me veo obligado a compaginar con el de mis conciudadanos para juntos ir construyendo la visión correcta del mundo.

No soy chavista, porque nunca resentí el éxito de los demás, sino que lucho día a día por superar la envidia natural del ser humano, para comprender que igualdad no es ser ni tener todos lo mismo, mas tener todos las mismas oportunidades para desarrollar nuestro potencial, y complementar con mi excelencia a los demás en lo que ellos son excelentes. Es decir, no construí una visión piramidal, en donde existiesen clases o niveles a ser alcanzados, sino que aprendí que el mundo es mas bien un gran circulo, con todos los seres humanos ubicados en el mismo plano, pero jugando cada quien un rol distinto, de acuerdo a las preferencias personales, y al trabajo que cada quien ponga para lograr sus metas. Soy idealista, pero no ingenuo, y por supuesto siempre percibí que existían grandes injusticias y des-balances en nuestro sistema democrático, des-balances e injusticias que se basaban en el egoísmo y ansia de posesión de riquezas materiales a las que no se tenia derecho, únicamente por ser riquezas que pertenecian al estado y debieron ser utilizadas para crear riqueza para todos. Esto último probó ser el cáncer, la debilidad mediante la cual, los enemigos de la democracia se infiltrarían y convencerían a una masa alocada y descocada, que a fuerza de costumbre y si por una dosis enorme de ingenuidad política, se ilusionó con el caudillo providencial proveniente de las filas de las Fuerza Armadas, institución que creíamos garante fiel de los valores sacrosantos de la patria republicana.

No soy chavista, porque no creo en la violencia como arma para imponer mi razón y mi educación me aportó el coraje suficiente para enfrentar la injusticia con principios democráticos, el respeto al adversario y la visión más allá de los intereses propios o de grupo. Como contrapartida a la posición pacifica, es evidente que nos encontramos en el presente bajo un ataque cuidadosamente planificado por individuos que no tienen otro fin sino el de tomar el poder para atornillarse en el per secula. El lado oscuro de la naturaleza humana, lo que conocemos como El Mal, pretende desterrar de nuestras tierras a la justicia, la democracia y principalmente la libertad. Ante esta realidad, el coraje nos impulsa a resistir por todos los medios legalmente disponibles y estar dispuestos a detener al Mal, aún si en eso se nos va la vida.

No soy chavista, porque no tengo miedo, tan solo el miedo a causar daño al prójimo o el miedo a ser injusto y perder la compasión que felizmente porto en mi corazón. La ausencia de miedo me obliga a hablar en donde otros callan, curar en donde otros dañan y ver a todo hombre, mujer o niño como mi hermano.

Se podría concluir, que la principal razón por la que no comulgo con quienes hoy detentan un poder abusivo, amoral y corrupto, destructor de nuestra patria republicana, se sintetiza en la siguiente frase:

Pienso, luego (no soy chavista) existo.

Quiero dejar este plano tal y como lo hizo Goethe: pidiendo más luz

Condenan a los comisarios: ¡Viene el lobo, viene el lobo!…el lobo ya está aquí

Nos cayó de sorpresa por más que nos lo esperábamos. La terrible noticia de la condena de los policías Simonovis, Forero y Vivas nos abofetea en el alma con toda la fuerza de un régimen depravado, apenas una muestra de cómo puede golpear. Las preguntas obligadas: ¿Quién será el próximo? ¿Quien además de Rosales, Capriles, Baduel y quien sabe cuántos mas incómodos?, ¿Cuántos de nosotros llenaremos cárceles y mazmorras, luego, cuando la represión se masifique más allá de los líderes políticos?. ¿Cuántos evadidos de las autoridades? ¿Cuántos muertos en enfrentamientos? El lobo esta aquí con toda su furia ciega y oscuro semblante, el mal muestra su cara una vez más.

Castigo ejemplarizante que pone a temblar a los cobardes, dentro y fuera de la pandilla de facinerosos que acompañan al dictador. Dentro, porque les ratifica lo que ya saben: no habrá misericordia para nadie, o se alinean con las órdenes que vienen de arriba o ellos serán los siguientes en el castigo (ya pasó en regímenes del mal antes, ocurre hoy y volverá a pasar aquí en Venezuela mañana también).
Fuera, porque la oposición nunca creyó que llegaría el momento en que tendrían que enfrentar al monstruo con algo más allá de la mera aparición en un estudio televisivo. Creyó dentro de su ingenuidad democrática que si cerraba los ojos y esgrimía la fé en la democracia y el camino electoral, el dictador desaparecería por sí mismo. Y no se fue por sí solo, manipuló su torpe ambición y su cobardía disfrazada de objetividad y apego democrático, para utilizarle vilmente en un juego de gato con ratón. Ahora que observa su futuro, similar o peor, al del reguero de ex colaboradores que ha quedado por el camino, les toca demostrar que todo su discurso está respaldado con aquellas partes de perfil esférico, que según el habla popular son sinónimo de coraje y valentía.

Pero ¿que podíamos esperar?, si durante largos años nadie alzó su voz en serio, para detener el juicio más largo de la historia venezolana. Lamentarse sobre la leche derramada no es práctico, pero es bueno ubicarse en contexto antes de pasar la página.

Ciertamente, la batalla no tiene necesariamente que darse en el terreno de la violencia, y esperamos que no sea así. Pero hace falta mucho coraje  para hacerlo cívica y democráticamente pero con mucha firmeza ante lo que indudablemente será una respuesta de  talante violento por parte del dictador.

El país tiene sus ojos puestos en los lideres de la oposición, de la manera como ellos encaren y solucionen el problema, será la forma como una ciudadanía, al borde, les seguirá. Es una gran responsabilidad…una que deben afrontar con valor, aunque sea esta la primera vez; la República así lo reclama antes de perderse para siempre en el abismo profundo de otra dictadura.

Terror, Dictadura