La demokrazia que esta matando a la democracia

De izquierda a derecha, el boliviano Morales, el hondureño Zelaya, el nicaragüense Ortega, el venezolano Chávez y el ecuatoriano Correa.- AP

Foto AP.

Es que de tanto observarlo ya nos lo sabemos de memoria. El libreto, que se ha convertido en franquicia a punta de dolares petroleros. Primero: Toma del poder explotando el nicho que constituyen las masas depauperadas e ignorantes por años de abandono y malos gobiernos democráticos (he aquí donde los políticos tradicionales deben hacer un mea culpa). Segundo: Aprovechando el momento, proponer de inmediato una reforma mediante una asamblea constituyente, que arrasa con los poderes independientes establecidos, legislativo y judicial. Tercero: Una vez tomados dichos poderes, los cuales por supuesto, estarán al servicio del líder, comenzar la fase en la que la constitución se modifica para permitir la reelección vitalicia del pre-nombrado. Cuarto: Debilitar a los partidos políticos, mediante leyes que les despojen de un sistema de financiamiento desde el estado. Por supuesto que esto no afectara al partido oficial, por más que este en ciernes, porque todos los recursos del estado estarán, por medio del abuso del poder, a su entera disposición. Sexto: Comenzar un ataque sin descanso contra la prensa y medios de comunicación radioeléctricos independientes. Séptimo: Mentir, ofuscar y amedrentar.

Voila, a este conjunto de siete reglas, si se quiere sencillas, se le llamará (hasta el hartazgo), democracia, esperanza o despertar de los pueblos y pasará a sustituir el concepto legítimo de democracia que comprende: pluralidad, alternancia y libertad.

Pues bien, es esta franquicia que se ha propalado como un virus por Hispamérica (la forma propuesta con la que llamamos a esta enorme región al sur del Río Grande y hasta la Patagonia), la que ha secuestrado el concepto originario de democracia, ¡y bajo nuestras propias narices!.
Esta forma infiltrada, pervertida que sin ser, se disfraza de democracia para llevar a cabo su nefasta labor de imponer una dictadura continental, es la que alza su altisonante voz para condenar las acciones que ocurrieron en Honduras. Y es que parece que los hermanos hondureños, alertados acerca de este libreto, decidieron, y a su modo(con todos lo errores que pudieron cometer), extirpar el cáncer que estaba a punto de terminar (una vez más y en otro lugar más) con la genuina democracia que impera en ese país.

Lo que llama la atención y nos llama a profunda reflexión, es la camisa de fuerza en la que al parecer se encuentran enfundados los gobiernos de todo el continente. Y es que por intermedio de ella los enemigos de la libertad piensan controlar una situación, que de asentarse, significaría un tremendo peligro para su proyecto totalitario y continental. Es por ello que observamos, asqueados, como uno de los primeros, –con la lanza en ristre– en venir a dar lecciones de democracia, es uno de los dos funestos rufianes que comandan una dictadura en la isla de Cuba, ¡desde hace cincuenta años! Ni que hablar del dictador venezolano, felón, destructor fracasado de democracias, quien tomó el poder solo por la debilidad canalla de nuestros políticos de antes, y quien ha cometido innumerables violaciones a los preceptos de la Carta Democrática; se pasea orondo ahora, como su más enconado defensor. Todo frente a los ojos de perruna fidelidad del secretario de la organización que agrupa a los estados de nuestra América.

Así las cosas, ¿quienes son ellos para invocar respeto a los preceptos democráticos, aquellos quienes les han violado y les violan de manera cotidiana e impune? ¿Con que moral se atreven a decretar vehementemente los sucesos de Honduras como un golpe militar? Un golpe sui generis por cierto, debido a que no hubo ni un solo muerto, y los golpistas entregan de inmediato el poder en las manos del congreso de la república hondureña, el cual, y actuando bajo su constitución procede a hacerse cargo del proceso de transición, que como todos sabemos terminará el veintinueve de noviembre, cuando se realicen las elecciones libres en Honduras. Entonces, ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Para quién juegan quienes deben fungir como jueces imparciales? ¿En donde queda el principio de no intervención? ¿Por qué no quieren dejar que los hondureños solucionen sus problemas a su manera?

En este momento, el futuro del continente se juega en la sala de quienes hoy sabemos son sus verdugos. Una falsa, por parte de unos, disposición democrática y por el otro, un estúpido apego a las formas, son la pala con la que se esta cavando la tumba de la libertad en Hispamérica. Solo el uso del criterio único, como lo es el de la defensa de la libertad, permitirá evaluar esta crisis en su justo contexto.

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6 Responses to “La demokrazia que esta matando a la democracia”


  1. 1 Arcangel Vulcano June 30, 2009 at 3:04 pm

    Honduras purga las culpas de los ambiciosos.

    POR:ARCANGEL VULCANO

    Ante el dilema que se plantea mundialmente, sobre la crisis política desatada en la hermana República de Honduras, sobre la legalidad o ilegalidad de las acciones recientemente ocurridas; nos disponemos a ofrecer nuestras opiniones sobre algunos particulares aspectos del asunto en cuestión.

    Nos preguntamos: ¿La orden judicial contra el sustituido presidente Zelaya incluía la captura violenta en horas de la madrugada y su expulsión de Honduras por parte de un grupo comando de militares?
    ¿Por qué, si el Congreso de la República, La Corte Suprema de Justicia, La Fiscalía y el ejercito, de Honduras, en el caso de que tuvieran razones legales suficientes y válidas para suspender de su Cargo al Presidente Zelaya, no lo detuvieron legalmente y no lo dejaron en su propio país para ser juzgado?
    Recordamos el ejemplo del caso del ex presidente Carlos Andrés Pérez (no es santo de nuestra devoción) quien fuera suspendido de su cargo, sometido a un antejuicio de mérito, enjuiciado en su país y sentenciado como culpable por malversación de fondos; entonces ¿por qué si se alega la violación de la Constitución y de las leyes, por parte de un presidente en ejercicio, no se le destituyó, ni se le detuvo, ni se le sometió a juicio, ni se le permitió defenderse de los cargos e imputaciones que hoy se le hacen, por qué lo sacaron de Honduras como lo hicieron?…
    Supónganse que estuviéramos de acuerdo con sustituir a Zelaya legalmente, y aceptáramos lo que dictaminó el Congreso y el Tribunal Supremo hondureños; habiendo perdido Zelaya apoyo de la mayoría de los partidos políticos, anticipándose al hecho de que la votación para deponerlo de su cargo sería unánime como lo fue, ¿No es un error político muy grave hacer lo que se hizo? ¿Por qué emplear la violencia y la fuerza militar para expulsarlo, si se tenía la potencial mayoría parlamentaria para derrotarlo políticamente sustituyéndole de su cargo e inhabilitarlo? ¿Qué se temía?
    No apoyamos ni apoyaremos al régimen político de Zelaya ni el de sus asociados ideológicos, ni convalidamos las presuntas violaciones a la Constitución de que se le acusan; pero si él es acusado de delinquir, en primer lugar debe presumírsele como inocente, y pensamos que lo adecuado era suspenderlo de su cargo políticamente y someterlo a un juicio justo, garantizándole el legítimo derecho a la defensa y el debido proceso.
    Para nosotros nada justifica haberlo sacado fuera del país en la forma violenta como se hizo; ahora lo han convertido en un mártir, y obligado a la comunidad internacional, a los distintos organismos internacionales a pronunciarse en favor de un presidente que había perdido sustentación y base de apoyo político en el Congreso, que justa y legalmente ha podido decidir lo que al final decidió.
    ¿Quien o quienes decidieron emplear a los militares para expulsarlo? Ese parece ser hoy el punto en discusión, y no la legalidad de las instituciones hondureñas, porque si Zelaya era legítimo, podía perfectamente dejar de serlo mediante una decisión jurídicamente válida tomada por mayoría por el Congreso hondureño. Pero se prefirió capturarlo, secuestrarlo y expulsarlo violentamente mediante el uso de militares encapuchados y armados hasta los dientes, de forma brutal, amparados en la nocturnidad, la sorpresa, la sobre ventaja, accionando cobardemente, en horas de la madrugada, como han actuado históricamente “algunos” militares felones del mundo, para así convertir a Zelaya en un presidente derrocado, producto de una acción violenta que involucran injustamente, pero muy sospechosamente, y convenientemente a todos los militares hondureños.

    Así lograron oxigenarlo políticamente, porque tenía el sello de la derrota política indeleble marcado en la frente. ¿Que hubiera pasado, si lo detienen, destituyen y enjuician, como hicieron en Venezuela con Carlos Andrés Pérez?
    Hoy esas acciones torpes han sumergido al inocente pueblo de honduras en un peligroso callejón sin salida, colocándolo obligado frente a un hondo abismo, un patético escenario en el que se podrían producir muy probablemente un lamentable e indeseable enfrentamiento fraticida, en el cual quienes saldrán perjudicados mayormente serán la mayoría de los ciudadanos hondureños pacíficos. Todo gracias a la irresponsable decisión de emplear la fuerza militar para intentar en vano resolver una crisis política con los fusiles, que pudo definirse en el Congreso pacíficamente mediante los votos.
    Pareciera que toda esta terrible crisis política, la han generado artificialmente y deliberadamente las ambiciones de poder desmedidas, de algunos líderes mesiánicos que comandan ambos bandos involucrados en el conflicto; pero al final –como siempre- los más afectados negativamente, y quienes perderán más en esta suicida contienda, serán los mismos de siempre, los pobladores más humildes de la nación hondureña.

    Para nosotros algunos dirigentes políticos no terminan de aprender de sus gravísimos errores. Gracias a sus delirios de grandeza, su sed de poder, y sus irresponsables actitudes, es que miles de inocentes víctimas pobladores de este continente, han sido usados como carne de cañón, todo para satisfacer sus inconfesables planes de dominación, han perdido toda cordura. Honduras purga las culpas de los ambiciosos. Es hora de profunda reflexión.

  2. 2 Arcangel Vulcano July 1, 2009 at 1:22 pm

    miércoles, julio 01, 2009
    Discurso reversible y la soga en la casa del ahorcado.

    POR:ARCANGEL VULCANO.

    Viendo recientemente las actuaciones públicas de los presidentes de Venezuela y Cuba Hugo Chávez y Raúl Castro, respectivamente, con motivo de la crisis política que ha estallado en la hermana república de honduras, no hemos podido evitar recordarnos de aquellas chaquetas reversibles que estuvieron muy de moda, que tenían como principal característica, que eran de un color por una lado y de otro color por el otro, lo cual permitía usarlas en ocasiones diferentes, de acuerdo con la ocasión.

    Semejante a esa chaqueta reversible y de usos múltiples, nos resultan los últimos discursos políticos de ambos presidentes. Por lo cual es necesario aplicarles el espejo retrovisor de la historia reciente para aplicarles los mismos argumentos que emplean en sus demagógicos y acomodaticios discursos pero en otras situaciones igualmente críticas a las que hoy atraviesa Honduras.

    Por ejemplo aplicar sus mismos argumentos en defensa de la democracia y Constitución hondureña en otros países como por ejemplo en Irán. Allí el mundo ha visto con estupor como millones de manifestantes que protestan pacíficamente en las calles, alegando un presunto fraude electoral del régimen gobernante, han sido brutalmente reprimidos por los cuerpos de seguridad del gobierno, causando innumerables heridos y muertos; pero no hemos visto que Chávez y Castro levanten sus voces para decir una sola palabra al respecto; como tampoco que hayan permitido transmisiones en cadena para mostrarle al mundo los excesos policiales contra los manifestantes iraníes como lo han hecho muy convenientemente a cuasa de la crisis política hondureña.

    Basta con usar el espejo retrovisor de la historia en Venezuela o en Cuba, y desempolvar cualquier archivo, para demostrar que las actuales posiciones mantenidas y sostenidas por Chávez y Castro son tendenciosamente falaces y acomodaticias, expresadas de conformidad con sus particulares confesos intereses políticos.

    En el caso particular del Sr Raúl Castro, nos ha resultado muy cínico, al observarle exigiéndole a los Estados Unidos que demuestre “con hechos y no con palabras” su apego a la democracia y a las decisiones de la OEA. Ni Raúl Castro ni su inefable hermano Fidel, tienen en su haber político ninguna moral para exigirle a un país libre y democrático como Los Estados Unidos absolutamente nada. Nos parecen de un cinismo intragable semejantes intolerables actitudes, tratando en vano de darles lecciones al mundo de ética y moral, rasgándose las vestiduras; sobre todo proviniendo de tan oscuros personajes, que representan una oprobiosa dictadura impuesta a un pueblo esclavizado durante largos cincuenta años, manteniendo al hermano pueblo cubano preso bajo el más férreo y brutal totalitarismo.

    Por su parte, ha sido grotesco, ver y escuchar a un rabioso Hugo Chávez, sin disimular su más grosera injerencia en los asuntos internos de otros países, amenazar con derrocar gobiernos, crear otros Vietnam en Latinoamérica, retomar los fúsiles para invadir Honduras, solicitar al mundo aislar económica y políticamente a toda una nación, cortarle el suministro petrolero a todo el pueblo hondureño, por causa de los sucesos recientemente ocurridos, conocidos y lamentados por todos.

    Es muy curioso ver y escuchar a un iracundo Chávez, luciendo como un hipócrita exigiendo respeto para la soberanía de los pueblos hermanos, cuando todo el mundo sabe que es el mismo que ha metido su roja nariz y sus petrodólares en todas partes en el continente. Y lo ha hecho a la luz del día, a la vista de todos, con el visto bueno y la anuencia de los hoy muy diligentes organismos internacionales como la OEA y ONU que han salido presurosos a hacer su tarea, actuando como si fueran un club de miembros integrados únicamente por gobiernos y no como representantes de todos los pueblos civilizados, dándose golpes de pecho, aplaudiendo la falsa e hipócrita doble moral y de discurso del nuevo adalid de la libertad y de la democracia continental, a pesar de que saben que Chávez ha enviado sin escrúpulos sus maletines repletos de dólares no sólo a Argentina (800 mil $) para financiar a sus socios político ideológicos, empleando miles de millones para intervenir groseramente en los asuntos internos en países como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba y Honduras -entre otros- ; financiando a la guerrilla colombiana de la FARC para intentar en vano desestabilizar el gobierno democrático y legítimo del presidente colombiano Álvaro Uribe, tal y como ha quedado evidenciado luego de sus cínicas actuaciones, al proponer en la Asamblea Nacional venezolana se le otorgue beligerancia y reconocimiento a ese grupo guerrillero, considerado por gran parte del mundo como terrorista; así como, ha sido muy obvia su injerencia en la hermana república de Colombia, al revelarse el informe de la INTERPOL, sobre la autenticidad de las abundantes pruebas halladas en el célebre computador del fallecido comandante guerrillero de las FARC Raúl Reyes, y que lo comprometen seriamente como socio y afiliado de las FARC.

    Por eso, el cinismo de Hugo Chávez y su doble moral y discurso, queda al descubierto, al verlo exigiéndole a todos los gobiernos del continente y del mundo, a la OEA, y a su Secretario General, que actúen con “prontitud y sin ambigüedades”, para reponer de inmediato en el cargo a un presidente derrocado en Honduras, aplicar la Carta Democrática Interamericana, por la violación de la Constitución y las leyes, por parte de los gorilas golpistas que lo secuestraron. ¡Qué ironía!

    Quienes en el pasado, hemos visto a Chávez calificar a la OEA y a su secretario General, con toda clase de epítetos insultantes, nos parece hoy reversible su discurso; pero el problema es que ha nombrado la soga en la casa del ahorcado, porque en su país, todos lo venezolanos lo estamos mirando y escuchando con mucho detenimiento y atención.

    Su discurso es reversible, pero no porque crea que lo puede emplear en distintas ocasiones a su conveniencia y según su particular necesidad, como si fuera una chaqueta reversible de colores y usos múltiples, sino porque se puede perfectamente usar para revertirlo en su contra aquí mismito en Venezuela. Que es lo que con toda seguridad, la oposición venezolana sabrá hacer próximamente.

    Su discurso reversible, lo colocan en una peligrosa situación de obvia ambigüedad y terribles contradicciones, que se revertirán muy pronto en su contra, y que no podrá contener ni evitar jamás, por causa de su doble discurso y doble moral, que lo develan ante los venezolanos como un farsante, que argumenta la defensa de los valores democráticos, el estado de derecho, la legalidad, la participación electoral de los ciudadanos, el respeto a la soberanía popular, cuando cree que más le conviene hacerlo; pero actuando torpemente como si estuviera seguro de que los demás no tuviéramos memoria.

    Es sorprendente por ejemplo, verlo usando y ensalzando al canal 8 del estado venezolano, así como a Telesur, para hacer una defensa a ultranza de la libertad de expresión en Honduras y de su pupilo Zelaya, olvidando que él ha ordenado aquí en Venezuela el cese de una concesión de la televisora RCTV, perseguido furiosamente a periodistas disidentes, acosado y hostigado de muchas formas injuriosas a los medios de comunicación libres que le son disidentes, por ejemplo a la televisora venezolana Globovisión; Chávez ha violado flagrantemente la Constitución Nacional, al desconocer el sagrado derecho soberano del pueblo, ignorando la voluntad popular expresada libremente mediante el legítimo resultado electoral que eligió al Alcalde Metropolitano de Caracas Antonio Ledesma; ha disuelto mediante el uso de la más brutal y despiadada represión a manifestaciones pacíficas, ordenando públicamente echarles “gas del bueno”, acordonando con miles de guardias nacionales y policías armados lo que ha decretado como zonas de seguridad a las que ha vetado para quienes no le sean afectos a su régimen oprobioso.

    En Venezuela, si unos manifestantes cierran una calle protestando por ejemplo contra la inseguridad, exigiendo el cumplimiento de la Constitución Nacional, o solicitando el suministro o reestablecimiento de cualquier servicio público suspendido, o negado a la comunidad por causa de la ineptitud y la irresponsabilidad del gobierno, son de inmediato muy convenientemente criminalizados por el régimen, considerados como delincuentes, guarimberos, desestabilizadores, golpistas, oligarcas, burgueses, lacayos del imperio norteamericano, pitiyanquis, vende patria, traidores, subversivos; pero si la cosa ocurre al revés en Honduras, Perú o Colombia, los manifestantes que protesten contra los gorilas golpistas hondureños, o el gobierno peruano o colombiano, son sencillamente considerados como luchadores, revolucionarios, los hijos y Herederos de Bolívar, los inspirados por Martí, los eternos comandados por el guerrillero heroico que fue el Che, los hermanos de Sandino, los valientes emuladores de Morazán, los herederos indoblegables de Tiro Fijo Manuel Marulanda, los aventajados discípulos del Padre Fidel Castro, y considerados, tratados como héroes continentales de la revolución, y merecedores de toda suerte de honores, tras pronunciar la típica arenga histriónica “patria, socialismo o muerte, venceremos”, ¡qué maravilla!

    Esos políticos hipócritas, falsos, populistas, demagógicos, muy ambiguos, sostenedores de un doble discurso y moral, están convictos y confesos en sus planes de dominación y expansión comunista en Latinoamérica, y han nombrado la soga en la casa del ahorcado, a la vista del mundo, que los ha visto en vivo y en directo.

    Siempre han criticado a los Estados Unidos y a sus presuntos lacayos esparcidos –según denuncian- por toda América, por causa del embargo contra Cuba, pero incitan de plano al embargo y aislamiento económico de un país hermano, víctima de un temporal infortunio, por causa de su lamentable situación de crisis interna, y que no pueden disimular haber ayudado a precipitar por sus indebidas ingerencias, sin ni siquiera intentar auspiciar el necesario y conveniente dialogo político entre las partes en conflicto, sino azuzando a las partes a precipitarse a la confrontación fraticida; llamando a los partidarios del depuesto presidente Zelaya a la rebelión popular en honduras, en detrimento de la voluntad mayoritaria de un pueblo que clama es una solución pacífica, a la terrible crisis política que provocaron y precipitaron, por andar metiendo su roja nariz en toda Latinoamérica, intentando imponer su proyecto político continental de corte castrista, autoritario, militarista y totalitarista.

    Su doble discurso es reversible y ya no pareciera funcionarles eficazmente, sino por el contrario, ya comienzan a experimentar sus mayores desastrosas consecuencias, como les ocurrió por ejemplo, en Argentina, quien se quitó la venda de los ojos y los derrotó contundentemente el domingo 28, en las urnas electorales para elegir nuevos parlamentarios al Congreso argentino, venciendo a sus evidentes asociados políticos del partido oficialista gobernante.

    En Venezuela y en Cuba, no debería ser entonces distinta la situación, porque sus discursos políticos exigiendo la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, así como la intervención activa y sin ambigüedades de la OEA, y de toda la comunidad Internacional, para que actúe en defensa de la preservación de la democracia en Honduras le son reversibles, y podrían ser también aplicables a su propias particulares situaciones internas, porque los mismos argumentos válidos que han empleado fogosamente para defender a su pupilo Zelaya, y arengar al pueblo hondureño a la insurrección popular, les podrían ser perfectamente aplicados y exigidos a ellos en sus respectivos países; especialmente, en virtud de las reiteradas flagrantes violaciones a las Constituciones, las leyes, los derechos humanos, y que han cometido cínicamente sin inmutarse.

    En Venezuela, no faltarán “algunos”, quienes intenten aplicarle a su ahora tan democrático defensor de Constituciones ajenas, su propio discurso reversible, para intentar arengar al pueblo venezolano también a la rebelión popular, alegando la violación de la Constitución Nacional, e invocando su artículo 350, que establece el desconocimiento del régimen que se coloque al margen de la Constitución, mediante la desobediencia civil y la resistencia pacífica. Es decir, que los aludidos desventurados populistas, por andar demagógicamente haciéndose protagonistas en otras latitudes, han nombrado la soga en la casa del ahorcado, por usar un discurso político que es perfectamente reversible.
    Publicado por Arcangel Vulcano en 12:33 PM

  3. 3 Arcangel Vulcano July 7, 2009 at 9:30 pm

    Es el más profundo y claro análisis que hemos leído sobre los recientes sucesos producidos en Honduras; el intelectual chileno Fernando Mieres, plantea la interesante tesis sobre lo que denomina “los Golpes de Estado desde el Estado”; nos parece un artículo fundamental para comprender la complejidad de los acontecimientos que hoy vivimos en Venezuela y en América Latina.Este artículo es esencial leerlo…

    Honduras y Venezuela
    Fernando Mires

    Martes, 7 de julio de 2009

    Un artículo titulado “Honduras rompe paradigma en América Latina”, escrito por Margarita Montes, egresada del Instituto Político de Estudios Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín en Costa Rica, ha circulado profusamente a través de la red. Tesis central del artículo es la siguiente:

    “Y es que desde el punto de vista de la politología, Honduras sentó ayer un precedente, el cual sin duda pasará a ser un caso de estudio de universidades, diplomáticos y políticos alrededor del mundo. Por primera vez en Latinoamérica, el pueblo se rebela, sin derramamiento de sangre y sin violencia, contra un Presidente constitucional y democráticamente electo, por violar disposiciones legales y la institucionalidad vigente en el país.

    “Por eso es que la prensa internacional, los organismos internacionales y gobiernos alrededor del mundo, no han comprendido aún el contexto y la esencia de este caso, y están condenando lo que ha sucedido en Honduras, pues lo están analizando en base a conceptos propios del viejo paradigma de los golpes de Estado durante la época de la Guerra Fría. La comunidad internacional, pública y privada, aún no ha tenido el tiempo, ni los elementos, para percatarse que en Honduras ayer se rompió un modelo y que se trata de un caso completamente sui generis”.

    El artículo de Margarita Montes puede ser leído en:

    Analítica

    1. Dos observaciones

    Sin ánimo de polemizar, quisiera empero emitir dos observaciones. La primera es que parece problemático referirse “al pueblo de Honduras” como ejecutor del cambio presidencial, vía militar, que tuvo lugar en ese país.

    Yo viajo continuamente a Honduras a desempeñar tareas académicas. Entre mis alumnos (candidatos doctorales) y colegas, hay quienes apoyan al gobierno Zelaya y otros que lo adversan. He asistido, además, a demostraciones de ambos bandos, y estoy informado acerca de la creación de grupos del “poder ciudadano” equivalentes a los círculos bolivarianos de Venezuela. Así he podido comprobar que, como ocurre en Venezuela, el pueblo se encuentra dividido en dos partes por el momento irreconciliables. Por lo demás, la división es la condición natural de un pueblo.

    En Honduras hay un pueblo zelayista y otro que no lo es, del mismo modo que en Venezuela, aunque no le guste a Chávez, hay un pueblo chavista y otro definitivamente antichavista. Esa división, repito, es la condición elemental de la política. Sólo se puede hablar de “un pueblo” en momentos fundacionales (declaración de independencia, por ejemplo) Luego, hablar en nombre de un sólo pueblo puede inducir a errores políticos enormes. Entre otros: subvalorar la dimensión del adversario. Y eso, lo sé, se paga caro. “El pueblo unido jamás será vencido” es sólo una emotiva –y chilena- consigna de las izquierdas, pero desde el punto de vista político es un absurdo pues excluye a todo el pueblo que no es de izquierda que, a veces, es mayoría. Lo mismo vale para las derechas.

    Una segunda observación al artículo de Margarita Montes tiene que ver con la afirmación de que el golpe de Estado que llevó a Micheletti al gobierno es desde el punto de vista politológico, paradigmático. El de Honduras, afirman también otros comentaristas, no sería un golpe porque surgió para defender la democracia amenazada por el propio Presidente de la República lo que a la luz de los hechos es ya evidente. Pero ¿hay golpes paradigmáticos?

    Quien conoce algo de la historia de los golpes de Estado en América Latina, verá que no hay ningún golpe igual a otro. Los argentinos son expertos en esta materia. Durante el siglo XX tuvieron nada menos que seis golpes de Estado. Comenzando por Iriburri (1933), siguiendo después por las dictaduras rotativas de 1945 y 1962, enseguida por Onganía (1966) hasta llegar a Videla (1977), encontramos las más diversas especies golpistas que es dable imaginar. El golpe de Onganía, por ejemplo, fue tan poco paradigmático que ni siquiera los argentinos se dieron cuenta cuando ocurrió: la gran mayoría estaba pendiente del partido Boca contra River.

    El golpe del 2009 de Honduras, a su vez, es cualquier cosa menos paradigmático. Por el contrario, puede situarse en la larga tradición golpista de esa nación, tradición que se extiende a los ya lejanos tiempos del legendario Tiburcio Carias Andino.

    Pero ni siquiera en las formas es, el reciente golpe hondureño, paradigmático. Basta recordar que Ramón Villeda Morales, del Partido Liberal, fue depuesto dos veces, en 1953 y en 1963, y de un modo muy similar a como ocurrió con Manuel Zelaya. En materia de destituciones también tienen escuela, los hondureños. El dictador Julio Lozano Díaz fue destituido por el propio ejército. La única diferencia con lo ocurrido en junio del 2009 es que en esos tiempos a nadie le importaba un rábano lo que pasaba en Honduras, entre otras cosas porque Hugo Chávez no había sido nombrado todavía Secretario General de la OEA (error voluntario)

    Ahora, ¿surgió el golpe de Honduras para defender la democracia? Otra vez, vamos con mucho cuidado ¿No han dicho siempre lo mismo todos los golpistas? Todavía siento frío cuando recuerdo la voz de Pinochet: “Para salvar a la democracia” –dijo- “hay que lavarla cada cierto tiempo con sangre”. Pero dejando a Pinochet a un lado –caso muy singular- la idea de que los golpes surgen con el objetivo de restaurar la democracia no es tan nueva. Los golpes militares, y esa sí que es una tendencia general, aparecen como resultado de profundas crisis políticas; cuando ya la democracia está semidestruida, o tan deteriorada que se ha vuelto ingobernable.

    Los golpes son, por lo general, una oferta que corresponde a una demanda. Incluso puedo imaginar perfectamente que más de algún general llevó a cabo un golpe con el honesto propósito de restaurar la democracia. Sin embargo, los golpes tienen una dinámica que nadie puede detener. Cada golpe trae consigo la resistencia de sus adversarios y ello lleva a la represión continuada que con el tiempo, como una espiral, va aumentando hasta llegar al punto del “no retorno”.

    ¿Y si gobierna un civil y no un militar? Tampoco ha sido raro el caso de civiles que han gobernado, durante un tiempo al menos, en representación del ejército. Sin hacer una revisión exhaustiva, se me viene espontáneamente a la memoria la dictadura civil de Benjamín Lacayo en Nicaragua (1947) o de José María Guido en Argentina (1962). En Honduras hubo casos parecidos. Y no por último, hay que recordar que el dictador peruano Alberto Fujimori también era civil. Y hasta aquí mis observaciones al artículo citado.

    2. Las emociones y los pensamientos

    Importante es destacar que la gran mayoría de la oposición política organizada a Chávez se manifestó contraria a la salida militar que tuvo lugar en Honduras. Yo pienso que ese es el sentimiento mayoritario de la oposición venezolana. Esa oposición simpatiza con la oposición hondureña a Zelaya, pero al igual que muchos de los miembros de esta última, tampoco está de acuerdo con una salida militar. Hay, desde luego, excepciones.

    He podido leer en la prensa venezolana uno que otro artículo que saluda abiertamente la intervención militar en Honduras. Se trata por cierto, de una gran minoría. Pero al leerlos uno no puede sino pensar que si esos autores tuvieran al ejército a su lado, también estarían a favor de una alternativa militar en su país. Ahora bien; aunque discrepo radicalmente con ellos, haciendo un gran esfuerzo, podría, sin nunca justificarlos, al menos entenderlos.

    Quien vive en un país cuyo presidente ocupa gran parte del espacio medial; donde no hay justicia imparcial; donde los poderes públicos están secuestrados por el ejecutivo; donde los resultados electorales son desconocidos por el gobierno; donde se cometen a diario, desde el propio ejecutivo, violaciones directas a los derechos humanos; donde los puestos de gobierno son repartidos entre militares y ex- militares; donde ha habido golpes de Estado regionales contra alcaldes y gobernadores; donde los puertos son militarizados; donde impera la voluntad unipersonal de un caudillo decimonónico -que eso y nada más es Chávez- en fin, donde más de la mitad de la población es diariamente vejada, insultada, negada en su condición ciudadana, uno no puede sino entender que mucha gente anhele salir de esa situación, aunque sea a cualquier precio y con cualquier medio.

    Sin embargo, quienes practicamos este oficio de escribir, emitiendo públicamente opiniones, no debemos, sí, diría, no tenemos derecho a dejarnos llevar por los primeros impulsos y usar las tribunas que se nos conceden como medio para hacer explotar nuestras emociones. De una manera u otra estamos obligados a pensar y a repensar las situaciones, analizar los pros y los contras y, sin dejar de tomar partido, emitir juicios, aunque estos no sean populares. No se escribe por autocomplacencia. O, por lo menos, no vale la pena hacerlo.

    3. Es difícil la democracia

    ¿Hay golpes buenos y hay golpes malos? preguntaba la revista Analítica en un editorial. Mi respuesta es que desde una perspectiva política “pura”, si los hay. Todo golpe es bueno para sus partidarios y malo para sus adversarios. Así de simple. Ese es el ABC de la política. Más, en este caso, hay que diferenciar entre una política “pura” y una política democrática. ¿Cuál es la diferencia? A través de una política “pura” de lo que se trata es de derrotar al adversario, aún utilizando aquellos medios que están más cerca de la guerra que de la política. Fue esa “política pura” la que llevó al jurista alemán Carl Schmitt a apoyar al nazismo en contra del peligro estalinista, o a Jean Paul Sartre a apoyar al estalinismo en contra del peligro nazi. En los dos casos ambos intentaron ahuyentar al Diablo con la ayuda del Demonio (o al revés).

    La política democrática en cambio no es “pura”. Está sujeta a reglas y a leyes, a límites y a principios éticos que no se deben jamás transgredir aun al precio de aceptar la propia derrota.

    “Es difícil la democracia” me escribe una amiga desde Tegucigalpa quien, como muchos hondureños inteligentes, condena las barbaridades cometidas por Manuel Zelaya, pero tampoco está de acuerdo con la intervención militar. Sí, es difícil la democracia. Es por eso que no todos los demócratas son tan demócratas como piensan. Hay, por ejemplo, demócratas de ocasión, que son aquellos que consideran que la democracia es un simple medio para alcanzar un “objetivo superior”. Hay también demócratas por obligación, que son aquellos que se ajustan a las reglas porque simplemente no tienen otra posibilidad, de la misma manera que alguien con predisposición a robar no roba, no porque sea honrado sino por miedo a la policía. Los demócratas por convicción forman una muy extrema minoría. O si no, no estaríamos donde estamos.

    La ética democrática tiene un sustrato en la ética filosófica. “Es preferible ser objeto de una injusticia que cometer una injusticia” fue el veredicto de Sócrates. Dicho veredicto encuentra plena expresión teológica en el amor al prójimo que proclaman el cristianismo y el judaísmo. La versión laica más propagada del mismo principio se encuentra en una de las tantas máximas de Kant: “No hagas a nadie lo que no quieres que te suceda a ti”. En fin, la democracia implica una predisposición ética que, para serlo tal, requiere de cierta universalidad la que en el caso que estamos comentando se traduce de la siguiente manera: “no apoyes a ninguna intervención militar, aunque esa intervención aparezca favorable a tus ideales o intereses”. O lo mismo dicho en lenguaje corriente: “nunca intentes apagar el fuego con bencina”. Y, para que quede claro, no se trata de un pontificado moral (Dios me libre y me guarde) sino de un postulado esencialmente político.

    Para Chávez por ejemplo, hay golpes buenos y hay golpes malos. Los por él cometidos, deben festejarse con bombo y platillo. Los que atentan en contra de sus objetivos expansionistas, deben condenarse. Sustentar la misma opinión aunque sea en un sentido inverso, significa, por lo tanto, someterse a la lógica del chavismo.

    Sin embargo, diferentes hechos históricos han demostrado persistentemente que con la superioridad moral es posible derrotar a enemigos armados hasta los dientes. La razón es simple: la primera condición para derrotar al enemigo, es la posesión de la legitimidad política. Puede haber, por cierto, legalidad sin legitimidad. Pero una legitimidad sin legalidad es mucho más difícil. En el caso de un gobierno que viola la Constitución, la defensa de la Constitución y las leyes es un objetivo político prioritario para la oposición. Mas, si alguien está de acuerdo con qué las leyes sean transgredidas en otro país, difícilmente puede alcanzar legitimidad política en su propio país. Esa superioridad ética y nunca militar, fue el arma secreta de Vaclav Hável o de Nelson Mandela. Con ello quiero decir que para practicar una política democrática hay que tener un mínimo de credibilidad. Esa es la misma que no pudieron tener los nuevos “demócratas” reunidos en Managua. Un falsificador de elecciones como Daniel Ortega, un gorila como Raúl Castro, y un golpista tan refinado como Hugo Chávez, no son los personajes más indicados para dar lecciones democráticas a nadie. Ello ya están desacreditados, y quizás, ante ellos mismos. Como escribió Teodoro Petkoff con su tan vivaz estilo: “Chávez declara que está dispuesto a hacer valer, hasta con la guerra, los 999 mil votos que sacó Zelaya, hace tres años y pico, pero los 700 mil votos de Ledezma se los puede pasar por el forro con toda tranquilidad”.

    4. Golpes desde el Estado

    Si hay golpes de Estado paradigmáticos, el de Honduras no lo es. Por el contrario: continúa la tradición autoritaria del país de un modo casi repetitivo. En otras ocasiones habría pasado casi desapercibido. El problema es que Micheletti no contó con “el espíritu del tiempo”, espíritu refractario a los golpes de Estado de tipo “tradicional”. Repito: de “tipo tradicional”.

    Frente a los golpes de Estado de tipo “tradicional” están programadas las instituciones como la OEA, la ONU y la UE. Sin embargo, hay que decirlo, se trata de un programa ya obsoleto. Los golpes de Estado post-modernos adquieren otras características que los organismos internacionales desconocen. A diferencia de los golpes antiguos o tradicionales como el de Honduras, los golpes de Estado actuales se realizan no en contra del Estado, sino “desde” el mismo Estado. En este sentido hay que diferenciar entre un “golpe de Estado” y un “golpe desde el Estado”. Para simplificar, podría decirse que el golpe tradicional de Micheletti fue una reacción frente al “golpe desde el Estado” que llevaba a cabo Zelaya.

    El caso más paradigmático de los “golpes desde el Estado” se encuentra, sin duda, en la Venezuela chavista. A diferencia de los golpes de Estado cuyos ejecutantes se hacían de inmediato del poder total, los “golpes desde el Estado” se realizan de modo gradual y progresivo. Un día es destituido un alcalde; otro día un gobernador; otro día son secuestrados los poderes públicos, incluyendo defensorías del pueblo y Contraloría. Las empresas son militarizadas, los sindicatos verticalizados, las universidades acosadas, los políticos de oposición acusados de cargos falsos, la televisión y la prensa estatizada, y así sucesivamente.

    Las ciencias políticas no han analizado todavía el nuevo tipo de golpismo que avanza a lo largo de América Latina. Así se explica la reacción desproporcionada frente a ese mini-golpe tradicional y tradicionalista que tuvo lugar en Honduras. Mas, aquello que sucede en Honduras, comparado con la gravedad de lo que está ocurriendo en Venezuela, es muy poco. Por cierto, no es este artículo el lugar adecuado para hacer un análisis del fenómeno del “golpe desde el Estado”. Sólo me limito a llamar la atención sobre ese nuevo hecho y, si es posible, proponer que ese candente tema, el de “los golpes desde el Estado”, sea materia, no sólo de preocupación académica, sino que, sobre todo, pase a ocupar algún lugar en los debates políticos de nuestro tiempo.

  4. 4 Arcangel Vulcano July 11, 2009 at 10:21 am

    La conocida y controversial periodista Jurate Rosales en su columna publicada por la revista venezolana Zeta, realiza un particular y singular análisis, sobre los más recientes acontecimientos producidos en América a causa de la cisis política de Honduras.No tiene desperdicio, puedes leerlo aquí:

    http://epicentrohispanico.blogspot.com/2009/07/se-desinflo-el-globo.html

  5. 5 Arcangel Vulcano July 11, 2009 at 2:46 pm

    Lo de Chávez es en serio

    11 de julio de 2009
    Gonzalo de Francisco
    Columnista
    http://www.cope.es/11-07-09–lo-chavez-es-serio-9714-opinion

    No existe una postura que me preocupe más en estos tiempos que la que tienen muchos colombianos sobre Hugo Chávez. Están convencidos de que salen de él mediante calificativos despreciativos acerca de lo que hace y dice. Que es un tal por cual, que es ‘un indiazo’, que no es inteligente, etc. como si expresar estas afirmaciones sirviera para hacer inviable su proyecto político.

    Para empezar, Chávez se debe poner orgulloso de que le digan que tiene ancestros indígenas. Además, debe considerar útil que lo ataquen con argumentos baratos que a la larga no producen ningún efecto.

    No nos mintamos: el proyecto político que se construye en Venezuela es tal vez la más grave amenaza que ha tenido el sistema político y social colombiano en toda su historia. Se trata de un modelo que se está exportando con éxito a partir, no de un discurso ideológico difícil de asimilar como lo fue el marxismo leninismo, sino de un plan gestado desde instituciones venezolanas pero que, ante todo, se soporta en realidades políticas y sociales que son inocultables.

    Seamos realistas: si alguien se merece a Hugo Chávez es la dirigencia política y empresarial venezolana cuyo egoísmo excluyente gobernó su país con poca sensibilidad social, razón por la cual gran parte del pueblo venezolano, el más pobre, acepta hoy con beneplácito esa confusa ‘revolución socialista bolivariana’.

    Lo ocurrido en Honduras es el mejor ejemplo. El presidente Zelaya fue víctima de un golpe de Estado porque el establecimiento hondureño reaccionó tarde a la puesta en marcha de la implementación de un modelo chavista que hoy se encuentra en Bolivia, Ecuador, Paraguay, Nicaragua y, en pocas semanas, Uruguay.

    Cuando se actuó se hizo a las patadas, sin acudir a métodos institucionales y democráticos y con el único recurso que al parecer conocen: el golpe militar. No vieron venir lo que se fraguó desde Caracas y no contaban con ideas para lograr que la población se pusiera de su lado.

    Se limitaron a expulsar del país a Zelaya, en pijama, al mejor estilo de los años 60. Afortunadamente el mundo ha cambiado y ningún país de la OEA (chavistas y no chavistas) está hoy dispuesto a aceptar el rompimiento abrupto de las reglas de juego democráticas.

    ¿Es inevitable entonces el avance continental de la ‘revolución socialista bolivariana’? No. De hecho, posee profundas contradicciones y debilidades. Una es la democracia misma (el chavismo no es democrático). Otra, que depende de que el Estado cuente con recursos fiscales cuantiosos.

    Pero estas dos razones no son suficientes para derrotarla. Soy un convencido de que la única forma de frenar el chavismo es dando pasos adelante volviendo más incluyentes a nuestras sociedades. No es con epítetos que se derrota a Chávez. Es enfrentando su discurso polarizador mediante la realización de profundas y verdaderas reformas políticas y sociales.

  6. 6 Arcangel Vulcano July 11, 2009 at 3:21 pm

    “…la revolución bolivariana está muerta y no la resucita ni Mandrake. Entramos en la tierra de nadie. Se la cogerá el líder opositor que se imponga en los próximos tiempos. El futuro ya le pertenece”.

    Antonio Sánchez García: El triple Salto Mortal del Teniente Coronel

    http://venezuelanoticia.com/wwwvenezuelanoticia/2009/07/antonio-sanchez-garcia-el-triple-salto-mortal-del-teniente-coronel/#more-10576


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