La unidad: ¿Primer paso para una salida a la crisis que se cierne sobre Venezuela?

La unidad de los partidos hecha presencia real y no consigna verbal en el seno de la Junta Patriótica, trajo consigo como consecuencia lógica la unidad de los sindicatos obreros, la unidad de los intelectuales, la unidad de la nación entera a la luz de la decisión enfurecida de echar de esta tierra al tirano y a su cotejo de rufianes y verdugos.

Miguel Otero Silva
Palabras de su discurso al celebrar el primer aniversario del 23 de Enero de 1958.

I.  Ecos del espíritu del 23 de Enero.

El mes de Enero debe su nombre al dios Jano, que según la mitología romana era el dios de dos caras, que miraba al mismo tiempo al pasado y al futuro. Su interpretación permite ubicarlo como el símbolo del fluir presente, que se nutre a la vez de las causas que le preceden y la miríada de posibilidades que las esperanzas de las acciones contemporáneas ponen delante de los mortales.

Dentro de esta definición podemos aproximarnos al espíritu del 23 de Enero, que según sus propios protagonistas era una …necesidad de coordinación, entendimiento, de cooperación. Esa misma necesidad de coordinación, entendimiento y cooperación, se ha hecho palpable en tiempos recientes y los integrantes de los movimientos en oposición al régimen dieron un acertado paso hacia el logro de dicha meta. Esta acción trajo tanto beneplácito a la sociedad civil como el sector oficialista acusó el efecto de esta medida, chirridos por medio.

Queremos remarcar aquí que la mesa de la unidad, como un acto que refleja en si mismo la voluntad de las diferentes corrientes dentro de los movimientos de oposición, o a secas, oposición, como se le llama comúnmente; no es un dispositivo de corto aliento, sino todo lo contrario. Los efectos positivos de esa determinación solo están por verse a medida que transcurran tanto el tiempo, como los eventos políticos que sin duda nos depara el futuro inmediato.

II.  Quienes ayer confabularon, hoy han aprendido la lección.

A diferencia de la distorsiones introducidas en el proceso democrático venezolano a principios de Enero de 1959 por los izquierdistas venezolanos, quienes encandilados con los triunfos de Castro en el país hermano de Cuba(1), quisieron imponer por vía de las armas lo que ellos creían podía ser un estado de cosas más justo, se encuentran hoy en día, y después que ha corrido mucha agua bajo el puente, cansados de las aberraciones presenciadas en estos largos diez años, extenuados de la mala praxis de las ideas que defienden, hastiados del uso inmoral y antitético de las banderas de la justicia social para mantener el horroroso gobierno de unos pocos, que se enriquecen a la sombra de un poder que no conoce limites.

Acostumbrados, estos mismos dirigentes que ayer insurgieron contra la paz de la república, a la lucha política normal, enmarcada dentro de las reglas del libre y plural juego democrático, resienten las acciones dirigidas a, primero, absorberlos en una único partido con perfil hegemónico, luego a borrarlos del mapa político venezolano, menguada su capacidad y demolidos sus principios. Al menos, un rastro positivo trajeron las penurias por las que hemos tenido que pasar los venezolanos: las cuevas donde anidó el odio hacia el sistema democrático libre y plural, nos referimos al sistema público de educación superior, quedaron vacías cuando los representantes de ese odio se lanzaron ávidos a copar el poder a través del ejercicio del gobierno desde el año de 1999. En el entretanto, la universidad venezolana, deslastrada de quienes otrora no hicieran más que atentar contra la propiedad privada y ser albergue de traiciones y perfidias en contra de la república, se regeneró cual enfermo que se cura milagrosamente y hoy exhibe galana, el talante irreverente que le proporcionan sus jóvenes y una dirección que por muchos años vivió a la sombra de quienes controlaban de forma casi dictatorial (así como hoy manejan el país entero) el recinto universitario venezolano.

Hoy por hoy, esa izquierda venezolana que fijo sus esperanzas en un caudillo salido del seno de las fuerzas armadas venezolanas, incluyendo a aquellos que se solidarizaron automáticamente, por el mero hecho de referir a la izquierda como marco en el que se desenvolvió la aventura contra la constitución y las leyes, intentada con fracaso, por los sediciosos que hoy tienen las riendas del poder, es parte importante de la mesa de la unidad. Aclarados los espíritus y muy claros en que el socialismo real no es más que la ruta del fracaso colaboran con lo mejor de su entendimiento y artes políticas para crear el espacio plural y de avanzada que siempre fue el país como un todo.

Es por todo lo anterior que se augura un futuro distinto que el que vivió en su momento el desarrollo democrático, pues aunque no exento de enemigos, el mismo no enfrenta las complicadas y complejas situaciones que le hacían victima fácil de las maquinaciones de los agentes del fracaso humano, que nos son otros que los oscurantistas que aún creen en el comunismo como alternativa para la justicia y la libertad democrática y plural.

III.  La violencia de los enemigos de la libertad y la democracia.

Sin embargo, todavía hay que superar el escollo que representa la violencia de los enemigos de la libertad y la democracia. Esa violencia que ve su expresión básica a través de la presencia atosigadora de un individuo con marcado mesianismo delirante y quien es instrumento consciente de poderes extra-nacionales. Estos poderes poseen una estrategia, la misma es utilizada una y otra vez, en todos los enfrentamientos cotidianos en contra de la sociedad venezolana.

Explicada de manera sucinta, la misma se basa en el uso de la mentira. Mentir para sembrar la duda acerca de los acontecimientos que los partidarios del autoritarismo generan cada día, en su avance hacia la imposición de un comunismo-a-la-cubana en Venezuela. Mentir para confundir a propios y enemigos. La confusión paraliza a estos últimos para derrotarlos con facilidad, y hace sumisos a los primeros, condición sine qua non para pertenecer al movimiento que se autodenomina nacionalista, bolivariano y anti-imperialista. Mentir para ofuscar al enemigo, que presionado y sin mucho espacio para la maniobra democrática, se hace presa de convenientes tentaciones, de atajos absolutamente preparados para que fracasen y así causar una sensación de invencibilidad que desmoraliza al mismo tiempo que desbanda voluntades. Finalmente, el uso de la violencia tanto institucional como de bandas fuera de la ley, nacidas al calor populista y truhanesco que caracteriza a los regímenes de fuerza. Para cerrar el ciclo, se usa la mentira para tapar cualquier tropelía cometida por el uso de la violencia en contra de quienes ellos consideran sus enemigos, pasando así por otro nodo de duda-confusión-ofuscación, el camino siempre circular que lleva hacia la realización de sus oscuros fines, que no son otros sino la destrucción de la democracia como la conocemos, para ser sustituida por un sistema que les permita afianzarse en el poder por siempre.

La presencia ubicua de la figura del caudillo necesario, es el ápice de esa forma de violencia, como nos alumbra Aveledo en su El Dictador: En el discurso mussoliniano puede advertirse como una constante la amenaza explícita e implícita, que permite al líder ser, al mismo tiempo, peligro y seguridad. Es en la machacante manera como se vende una y otra vez la absoluta necesidad de un individuo en particular, para llevar a cabo lo que anuncian como la salvación de la patria, que se encuentra un símil con las practicas de los gangsters en el Chicago de primera mitad del siglo XX; ellos ofrecían protección, por un módico precio eso sí, de la violencia ¡que ellos mismos serian capaces de generar! en el caso en que el protegido se negase a aceptar tan magnánima ayuda. Conducta análoga a las predicciones proferidas de boca del dictador venezolano, si por avatares del destino su presencia no sea requerida para dirigir a la patria a puerto seguro, deberán entonces enfrentarse a la ira de lo que el llama pueblo, un eufemismo para señalar a los mercenarios bandoleros que prestos se arrojarían sobre quienes osaran desobedecerle.

IV.  Los retos de la unidad

Aparte de los inherentes problemas de conciliar en su seno posiciones ideológicas diversas, así como métodos y filosofías distintas para presentar una visión coherente de futuro para el país, la unidad se enfrenta al nudo gordiano que representa la siguiente interrogante: ¿Como enfrentar la violencia sin convertirse en ella misma y sin perder la calle como espacio legitimo de lucha reivindicativa? Sobretodo en vista de que quienes en la acera de enfrente, hacen uso de ella, sin conmiseración ni pudor.

Un principio de respuesta puede esbozarse en acciones que conduzcan a romper el circulo vicioso que lleva al comunismo, a saber, develar la verdad de las situaciones para que la mentira que lleva a la duda-confusión-ofuscación-miedo no pueda encontrar asidero en la población, sobretodo en la menos educada.

Para lograr lo anterior, la existencia de medios de comunicación independientes y libres es fundamental. La acción política debe ser orientada a evitar que los canales por donde se expresa la inconformidad, y se informa de la corrupción de una clase gubernamental amoral y delincuente, sean cerrados impunemente. La acción política debe orientarse a la organización en las comunidades, una organización que muestre la otra cara de los hechos y no solo la que un sistema rico y todopoderoso seguramente va a mostrar.

La lucha de ningún modo será corta, ni fácil pero el concurso de todos, enfrentando la realidad del enemigo y reconociendo la importancia vital de lo que esta en juego, que no es más que el futuro de millones, deberá servir de muro de contención a los embates de una tormenta que esta por caer sobre nuestras cabezas, pero que el fuego en nuestros corazones vencerá al final y podremos ver la luz de un nuevo día democrático y plural, solo hace falta una cantidad mínima de luz para rasgar la oscuridad más profunda.

Nota:

(1) Merece articulo aparte el como los demócratas del continente abandonaron al pueblo cubano a su suerte, convirtiéndolo, según las propias palabras de la disidente Hilda Molina, en declaraciones a la cadena argentina Todo Noticias: “Los cubanos somos los esclavos del siglo XVIII, pidiéndole permiso al amo…”, en un país de esclavos, condenados a sufrir, inermes, la mas atroz de las dictaduras por ya más de cincuenta años. Hoy Venezuela en los últimos diez años pasó y pasa por un abandono similar, a tal punto que la palada final la propinó un ex-presidente de los Estados Unidos, país campeón de la democracia en el mundo.

Referencias:

Aveledo, Ramón G., El dictador: anatomía de la tiranía. Ed. Libros Marcados. Caracas, 2008.
Caldera, Rafael, De Carabobo a Puntofijo: los causahabientes. Ed. Libros Marcados. Caracas, 2008.

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1 Response to “La unidad: ¿Primer paso para una salida a la crisis que se cierne sobre Venezuela?”


  1. 1 Arcangel Vulcano June 19, 2009 at 12:34 pm

    viernes, junio 19, 2009
    ¿El látigo de Cristo o la violencia de Pilatos?

    POR. ARCANGEL VULCANO.

    “Bien aventurados los mansos de corazón, bien aventurados los pacificadores porque ellos verán a Dios, de ellos es el reino de los cielos…”Jesús.

    Algunos notables analistas políticos se plantean actualmente en Venezuela una difícil disyuntiva que podríamos resumirla haciéndonos la siguiente interrogante: ¿Qué debe hacer la poli clasista democrática multitudinaria oposición venezolana, ante la ya abiertamente declarada actitud dictatorial del régimen que ejerce el poder político, quien cínica e inescrupulosamente ha violado y sigue violando flagrantemente la Constitución Nacional, desconociendo la voluntad popular, desacatando descaradamente el mandato del pueblo, ignorando los resultados lectorales que le fueron adversos en varias regiones del país, obstruyendo, saboteando y torpedeando las legítimas gestiones gubernamentales de gobernadores y alcaldes identificados con los partidos y organizaciones pertenecientes a la diversa y plural oposición democrática venezolana; acaso deberían esos masivos factores políticos nacionales continuar insistiendo en el camino electoral, o apelar y recurrir a las vías de hecho violentas, de fuerza, que conllevarían a una eventual confrontación fraticida armada con los distintos sectores partidarios oficialistas, hasta producir un desenlace fatal que dirima la actual situación de crisis política insostenible en virtud de la ausencia de diálogo, los abusos y atropellos cometidos inescrupulosamente desde el manejo manipulador, irregular, abusivo inmoral, anti ético e ilegal del gobierno?Hay algunos serios analistas muy reflexivos como el enigmático Judío Errante que han sostenido la tesis de que “Si los demócratas del continente no nos unimos para detener el avance y eventualmente extirpar este mal, muy pronto no quedará donde correr, pues habrán tomado todos los espacios geográficos en los que hoy existe libertad y democracia”.https://judioerrante.wordpress.com/2009/06/12/pretro-mendigo/#commentsNosotros sin el ánimo de polemizar pero si de debatir, por nuestra parte, ante esas respetables, valiosas, realistas y lapidarias expresiones, hemos contrapuesto nuestros modestos argumentos, ante sus serias advertencias, y las amenazas contra los demócratas, para sostener que estamos claros en que es necesario unirse, organizarse, desplegarse y movilizarse, para detener el avance del mal y al menos si no extirparlo, porque no compartimos jamás ningún exterminio cualquiera fueran sus razones y motivaciones, al menos si para derrotarlo en buena lid; pero con trabajo de las sociedades democráticas poli clasistas unidas, mediante la acción política efectiva y lícita; sin recurrir a la guerra fraticida ni al acorralamiento del adversario político sino logrando una convivencia y colaboración de ser posible . Por eso, hay que trabajar juntos con la gente de buena voluntad engañada por ahora; pero rescatable.

    Hemos enfatizado también que estamos en favor de la lucha política cívica, civilizada, democrática, pacífica, jamás violenta, aunque lógicamente también entendemos y nos preocupa la ausencia de escrúpulos del adversario anti ético e inmoral que enfrentamos y que irrespeta las reglas democráticas…lo cual no justifica que debamos imitarlo para vencerlo, sino que hay otras maneras, y habrá que concertarlas; ¡no será fácil!, pero imposible no es…hay maneras, hace falta claro está, de mucho talento, inteligencia, conocimiento, sabiduría, liderazgo inspirador, carismático, avasallante y efectivo, para implementar conjuntamente, coherentemente estrategias y tácticas adecuadas; es como una guerra fría lamentablemente….

    Por lo demás, pues estamos plenamente de acuerdo con el respetado y estimado Judío Errante, sobre el necesario e indispensable valor que los demócratas deberíamos demostrar ante el escenario difícil que vivimos y afrontamos, sobre todo, conociendo perfectamente a quienes nos enfrentamos (despiadados); sin embargo, le hemos sugerido leer y evaluar el artículo del periodista Rafael Poleo titulado “La trampa del Odio” http://doc.noticias24.com/0906/pendulo12j.htmlel cual suscribimos íntegramente y recomendamos tener en cuenta, precisamente a la hora de abordar y analizar estos difíciles aspectos que hoy discutimos frente a un país que espera de nosotros lo mejor:“Debemos evitar que la sangre llegue al río” –dice Poleo- y lo acompañamos en su prédica realizada casi como una suplica generalizada a las almas piadosas y pacifistas que existan en Venezuela para intentar contener y neutralizar la estrategia del odio implementada en Latinoamérica por el denominado eje del odio (Internacional comunista). Por eso insistimos: Hay maneras civilizadas e inteligentes; pero advertimos que no es fácil porque el enemigo es taimado, inescrupuloso, infatigable, inmoral capaz de justificar cualquier exceso u atrocidad con tal de lograr sus inconfesables fines y objetivos; pero no es invencible, y podemos derrotarlos juntos, muy unidos inspirados en los más excelsos valores humanistas, democráticos y espirituales. Es la difícil ciencia de la política la que habría que aplicar con éxito; la historia está plagada también de buenos ejemplos practicados en momentos aún más complejos y aciagos para la humanidad, que condujeron a lograr resultados distintos a los que algunos sugieren; aunque estamos contestes en que el empleo de la fuerza para derrocar a un régimen “tiránico” es siempre una posibilidad lícita, y viable cuando no queda más remedio (Santo Tomás de Aquino); pero también existen métodos de lucha no violentos, como por ejemplo el de la resistencia pacífica y la desobediencia civil, sin recurrir a la violencia ni a la guerra fraticida. Nos inclinamos preferiblemente por el empleo racional y responsable de ellos, jamás por temor, ni remotamente por cobardía, sino por convicciones cristianas y filosóficas muy arraigadas que defenderemos siempre; claro que, respetamos a quienes sugieren aquellos.

    Preferimos a los pacifistas prominentemente sobre los guerreros, es cuestión de filosofías y de convicciones, y hasta de fe (Cristo es nuestro salvador). Ejemplos de pacificadores como Jesús y Gandhi son los que sugerimos seguir e imitar. Claro que, no faltarán quienes prefieran a Truman, o tal vez a Churchill. Nosotros nos inclinamos por Jesús y Gandhi, porque no nos agradan las presuntas soluciones que implican lanzar bombas atómicas, ni las que sugieren el empleo de las bayonetas; no deseamos para nuestro pueblo más “sangre, sudor y lágrimas” aspiramos es vida, paz y prosperidad para todos, y es posible lograrlo porque tenemos todo para conseguirlo, es cuestión de desacuerdo en cuanto a los métodos sugeridos a emplear para resolver las naturales diferencias producto de la diversidad.

    “Difícil es enfrentar las balas con flores y buenas intenciones, por lo menos, eso no es lo que nos muestra la historia venezolana, hasta ahora” Advierten con natural y lógica preocupación, y sin faltarles razón algunos acuciosos analistas como el respetado Judío Errante. Nos hacen recordar a Don Rómulo Betancourt, cuando con motivo de la insurrección armada producida en Venezuela durante su “gobierno democrático” con motivo de la invasión por Machurucuto en oriente, luego de suprimir a sangre y fuego a los insurrectos y conspiradores, para justificar sus acciones militares lógicamente violentas, dijo en un célebre e inolvidable discurso refiriéndose a los conjurados y alzados en armas contra la república:”…y como ustedes comprenderán mis queridos conciudadanos, no podíamos recibirlos con serpentinas y papelillos, sino con plomo…”; también nos recuerda otra frase atribuida al mismo presidente emblematizado por algunos como “El Padre de la democracia venezolana”, que revelaría supuestamente sus buenísimas intenciones pacificadoras y libertarias para sus amados queridos conciudadanos: “disparen primero y averigüen después”. ¿Quien puede negar que “hasta ahora”, lamentablemente las diferencias entre los distintos grupos que han usufructuado en su beneficio el poder político, se han resuelto preferiblemente a través del empleo irracional de la violencia a través del uso de las armas contra sus hermanos; sin embargo, no siempre ha sido así; además, precisamente no tiene por qué seguir siendo para siempre así, de ese modo lamentable. Queremos, aspiramos, nos conviene y necesitamos que a partir de ahora las cosas sean de otro modo, y eso depende de todos los venezolanos pacíficos y de buena voluntad, que sin dudas somos la mayoría, ¿alguien puede negarlo?

    A plomo limpio y de forma normalmente violenta y sangrienta, es como normalmente los venezolanos a través de nuestra historia republicana (conocida) hemos debido resolver “casi siempre” nuestras naturales diferencias, y pareciera según la prédica de algunos confesos sutiles instigadores apocalípticos, que le hacen cínicamente y sin ningún rubor apologías a la guerra y a la violencia, incluso intentando en vano desmoralizarnos y ridiculizarnos a quienes aspiramos y abogamos por mantener permanentemente la paz mediante el empleo de los métodos pacíficos y civilizados, denominándonos y calificándonos como unos “lanzadores de flores y buenas intenciones”, como quien dice los lanzadores de ineficaces e inocuas serpentinas y papelillos que desdeñó aquel prócer ensalzado por sus discípulo de hoy como el supuesto “Padre de la democracia venezolana, a quien si le aprueban tácitamente su seria oferta de preferir echar “plomo” antes que serpentinas y papelillos a sus prójimos alzados contra su reconocido régimen demócrata, así como aprueban sus órdenes de “disparar primero y averiguar después”. Pareciera según ellos entonces, que ya estuviéramos resueltos y resignados a aceptar semejantes métodos primitivos e incivilizados para siempre. ¿Y por qué debemos aceptar eso como un axioma que no podemos cambiar? Nos negamos. ¿Hasta cuando vamos los venezolanos de buena voluntad, en su gran mayoría pacíficos y civilizados, a dejarnos dominar, encasillar y arrear como borregos, por culpa de las apetencias de un puñado minúsculo de irresponsables, en su mayoría enfermos mentales, sociópatas, desquiciados, sicóticos, neuróticos, antisociales, inadaptados, ambiciosos de riqueza fácil y mal habida, de poder político y económico?. ¿Hasta cuando permitiremos inmóviles, ser empujados irresponsablemente a la inútil confrontación y a la guerra fraticida, por las causas de unos grupitos de seudo dirigentes políticos, que mantienen al país sumergido en una espantosa crisis política, social y económica, pese a la descomunal riqueza del país que es de todos, por culpa de sus actuaciones torpes, erradas, equivocadas; procurando muy convenientemente mantenernos divididos entre buenos y malos, y muy distraídos en sus delirantes diatribas, que escenifican en razón de sus distintos inconfesables y rastreros intereses personales, una pelea a muerte por el control del poder y de la botija petrolera desde siempre en nuestra historia, disfrazados de ideólogos de derecha, de centro o de izquierda, para disimular sus rastreras ambiciones ocultas?

    Nosotros no toleramos, ni apoyamos, ni apoyaremos jamás, los métodos violentos y de guerra de unos ni de otros, probadamente empleados en todo el mundo contra millones de seres humanos inocentes; y nos declaramos pacifistas; y recordamos estás maravillosas palabras del maestro Jesús en su sermón de la montaña “Bien aventurados los mansos de corazón, bien aventurados los pacificadores porque ellos verán a Dios, de ellos es el reino de los cielos…” No apoyamos ni a los denominados y autoproclamados demócratas, que en nombre de la libertad y de la democracia han matado a millones de inocentes en sus guerras antiterroristas, y lanzado bombas atómicas para dizque defender los derechos de la humanidad; ni tampoco de quienes en nombre de los supuestos derechos del proletariado, en su lucha a muerte contra el imperialismo, las injusticias y la explotación del hombre por el hombre, han sumido a sus pueblos en interminables conflictos fraticidas, convirtiendo en carnicerías humanas a países enteros mediante brutales cacerías de brujas desatadas por su diabólico odio, movidos por la venganza, el resentimiento social, las diferencias raciales, religiosas o filosóficas, sumiéndolos en la intolerancia, la miseria, la hambruna y la más espantosa esclavitud, sobran ejemplos.

    Quienes auspiciamos y promovemos los métodos de lucha política pacíficos y civilizados, estamos contestes de que siempre existirán quienes no respetan a nada ni nadie cuando se trata de disputar el poder y defender sus parcelas, por lo que corremos el riesgo siempre de ser calificados como unos lanzadores de flores, ingenuos idealistas tirándole flatulencias a la luna. Así, hemos visto caer bajo el inclemente y mortífero fuego de las balas asesinas, a inigualables seres humanos pacifistas como Gandhi, vilmente asesinado, por un fanático político religioso. Debimos sufrir la muerte de seres inofensivos como el artista inmortal Jhon Lenon, brutalmente muerto a tiros por un enfermo mental. Inolvidable también fue la muerte del Presidente estadounidense, el demócrata católico J F Kennedy; así como de su controversial hermano y también luchador en defensa de los derechos civiles, duro oponente de la guerra de Vietnam, el candidato presidencial Robert Kennedy; ambos luchadores por las causas pacifistas más nobles. Podríamos citar interminables ejemplos, que parecerían darle la razón a quienes advierten que es difícil combatir con buenas intenciones, lanzándoles flores, serpentinas y papelillos a quienes emplean delictivamente sin derramar una lágrima por nadie, las balas en nombre de sus ideales políticos y sociales en pro de hacer justicia y lograr la igualdad de todos; pero al contrario, a medida que más personas hemos visto morir firmes en sus convicciones y manteniendo en alto la banderas de la lucha no violenta; auspiciando y promoviendo la paz, más nos sentimos mayormente identificados, consustanciados y comprometidos con ellos y esas causas; así como con la lucha inquebrantable, valiente e indoblegable de esos mártires caídos.
    De tal manera, que insistimos en que la mayoría del pueblo venezolano es pacífico, aspira, anhela y sueña vivir permanentemente en paz, en libertad y en democracia; y el hecho de que existan “algunos” (minoritarios) que quieran otra cosa muy diferente (guerra, violencia), no significa en modo alguno que estaríamos de acuerdo con ellos,¡jamás! Incluso en el supuesto negado de que logren imponernos por la fuerza de las armas y a tiro limpio su visión violenta, totalitaria y autocrática de la sociedad, mediante el empleo cobarde e inescrupuloso mediante la aplicación de sus métodos violentos; siempre los rechazaremos; sin embargo, hay que aclarar, que eso no significa que debamos privarnos de usar los métodos lícitos y válidos, para ejercer dignamente, con coraje, valentía, decisión y determinación, el derecho a la legítima defensa de nuestro pueblo; pero eso jamás implicaría de ningún modo estar de acuerdo ni imitar a quienes aplican los métodos violentos.

    ¿Cómo olvidar que en países como la India, millones de hindúes estuvieron dominados por uno de los imperios más poderosos de la tierra, como lo era el británico, y lograron liberarse del yugo opresor y colonialista ancestral, por la acción decidida, valiente y firme, de un solo hombre vulnerable, en apariencia débil e insignificante, llamado Gandhi, quien los inspiró con la fuerza que le daban sus convicciones a luchar unidos pacíficamente, para conquistar y recuperar sus derechos arrebatados por el invasor todo poderoso y taimado? Gandhi, un singular e inigualable místico, iniciado en los más antiguos principios universales, sin disponer de avanzadas tecnologías, ni armas sofisticadas y letales, con escasos recursos, pudo inspirar, organizar, motivar, movilizar eficazmente y multitudinariamente a un pueblo entero, para conquistar su libertad. Claro que antes debieron morir miles de inocentes, bajo el infame garrote imperialista y caer ante el poder de fuego asesino de los fusiles británicos; ¿pero al final qué ocurrió, acaso Gandhi al morir violentamente a manos de un agresivo fanático dejó de tener razón en emprender sus luchas de resistencia pacífica? Sinceramente creemos que Gandhi jamás dejó de tener razón; pero además, los cristianos en nuestras luchas cotidianas, debemos siempre inspirarnos en el ejemplo que nos dio nuestro redentor Jesús, quien nos enseñó: “Amad a tu prójimo como a ti mismo; perdonad a vuestros enemigos; si te golpean en la mejilla, poned la otra mejilla…”eso naturalmente no es fácil, porque no somos místicos iniciados, ni monjes tibetanos, ni nada que se le parezca; ¡claro! qué afortunadamente también Jesús nos enseñó a usar correcta y efectivamente su látigo cuando nos dio el ejemplo expulsando valiéndose de el a los insultantes fariseos del templo de “su Padre”; y a fin de cuentas, tenemos la convicción, de que es lo que el mayoritario pueblo pacífico venezolano sabrá también hacer …¿Con cual látigo creen que lo hará, acaso no será con el mismo que debió usar Cristo?, no hay que olvidar que en ese célebre episodio bíblico, aunque Jesús el Cristo en persona se vio obligado a emplear “la violencia racional”, usando el látigo, allí no se produjo ni un sólo herido, ni se derramó sangre hebrea ni romana (enemigos), no se refieren víctimas; al parecer únicamente se derramó el contenido de los cestos, las mesas y las jaulas en las que estaban enseres, mercancías y los animalitos de corral, tales como palomas, gallinas, probablemente algunos corderos, cerdos etc; los que por cierto, debieron salir junto a los fariseos huyendo despavoridos del templo; ¡claro! que, seguramente también algunos insistirán en que Jesús debió después morir violentamente en la cruz; pero nadie en su sano juicio podría hoy día afirmar que no se justificaba la lucha pacífica del mismísimo Dios y su amado hijo, ni atreverse a argumentar a favor de los violentos, que como su hijo murió por causa de la violencia aplicada letalmente por sus taimados perseguidores homicidas, ellos entonces serían quienes tendrían la razón, lo que justificaría el uso de sus métodos violentos más exitosos, y no los empleados por el sentenciado a muerte y ejecutado brutalmente en la cruz.

    Sin dudarlo, nos identificamos ayer, hoy y siempre, es con los métodos pacíficos empleados por el crucificado resucitado; sobre todo con los empleados en el episodio en el que Jesús debió con determinación valerse de un látigo para hacer respetar el templo de su Padre, para lograr eficazmente expulsar a los fariseos. Es mediante el empleo racional del látigo de cristo que puede lograrse imponer el orden donde hay caos, tal y como nos lo enseñó Cristo usando efectivamente y magistralmente su poderoso látigo; aunque hemos de advertir, que el verdadero y auténtico poder de su eficaz látigo, no estaba en la fuerza para empuñarlo y usarlo en sus manos contra sus oponentes, sino en la indoblegable fortaleza y determinación de su espíritu, en la fuerza poderosa e inquebrantable de su voluntad, de su fe y de sus convicciones; pero sobre todo, en la divina y providencial inspiración de Dios Todo Poderoso, su Padre celestial, que es también el nuestro, como también lo es el látigo de cristo, que tenemos disponible en nuestros invencibles corazones, para usarlo adecuadamente siempre que lo necesitemos. Preferimos usar el látigo de Cristo y no la violencia de Pilatos, para dirimir nuestras diferencias entre hermanos de un mismo pueblo, eso si debemos tener el rejo en la mano, mostrarlo permanentemente y estar dispuestos y decididos a usarlo cuando sea necesario para imponer como Cristo el orden donde hay caos.


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