Condenan a los comisarios: ¡Viene el lobo, viene el lobo!…el lobo ya está aquí

Nos cayó de sorpresa por más que nos lo esperábamos. La terrible noticia de la condena de los policías Simonovis, Forero y Vivas nos abofetea en el alma con toda la fuerza de un régimen depravado, apenas una muestra de cómo puede golpear. Las preguntas obligadas: ¿Quién será el próximo? ¿Quien además de Rosales, Capriles, Baduel y quien sabe cuántos mas incómodos?, ¿Cuántos de nosotros llenaremos cárceles y mazmorras, luego, cuando la represión se masifique más allá de los líderes políticos?. ¿Cuántos evadidos de las autoridades? ¿Cuántos muertos en enfrentamientos? El lobo esta aquí con toda su furia ciega y oscuro semblante, el mal muestra su cara una vez más.

Castigo ejemplarizante que pone a temblar a los cobardes, dentro y fuera de la pandilla de facinerosos que acompañan al dictador. Dentro, porque les ratifica lo que ya saben: no habrá misericordia para nadie, o se alinean con las órdenes que vienen de arriba o ellos serán los siguientes en el castigo (ya pasó en regímenes del mal antes, ocurre hoy y volverá a pasar aquí en Venezuela mañana también).
Fuera, porque la oposición nunca creyó que llegaría el momento en que tendrían que enfrentar al monstruo con algo más allá de la mera aparición en un estudio televisivo. Creyó dentro de su ingenuidad democrática que si cerraba los ojos y esgrimía la fé en la democracia y el camino electoral, el dictador desaparecería por sí mismo. Y no se fue por sí solo, manipuló su torpe ambición y su cobardía disfrazada de objetividad y apego democrático, para utilizarle vilmente en un juego de gato con ratón. Ahora que observa su futuro, similar o peor, al del reguero de ex colaboradores que ha quedado por el camino, les toca demostrar que todo su discurso está respaldado con aquellas partes de perfil esférico, que según el habla popular son sinónimo de coraje y valentía.

Pero ¿que podíamos esperar?, si durante largos años nadie alzó su voz en serio, para detener el juicio más largo de la historia venezolana. Lamentarse sobre la leche derramada no es práctico, pero es bueno ubicarse en contexto antes de pasar la página.

Ciertamente, la batalla no tiene necesariamente que darse en el terreno de la violencia, y esperamos que no sea así. Pero hace falta mucho coraje  para hacerlo cívica y democráticamente pero con mucha firmeza ante lo que indudablemente será una respuesta de  talante violento por parte del dictador.

El país tiene sus ojos puestos en los lideres de la oposición, de la manera como ellos encaren y solucionen el problema, será la forma como una ciudadanía, al borde, les seguirá. Es una gran responsabilidad…una que deben afrontar con valor, aunque sea esta la primera vez; la República así lo reclama antes de perderse para siempre en el abismo profundo de otra dictadura.

Terror, Dictadura

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7 Responses to “Condenan a los comisarios: ¡Viene el lobo, viene el lobo!…el lobo ya está aquí”


  1. 1 Arcangel Vulcano April 9, 2009 at 7:06 pm

    Judío Errante por favor revisa este artículo:

    Antonio Sánchez García: A Mohamed Merhi, en recuerdo imborrable
    Publicado por unvenezolanomas el Jueves, 9 Abril 2009Un comentario“Sólo la verdad es revolucionaria”
    Antonio Gramsci

    El 11 de abril de 2002, hoy hace exactamente siete años, Venezuela vivió una de sus más asombrosas paradojas: una manifestación popular, pacífica y democrática, tumultuosa y alegre, multirracial, multiclasista y multiétnica, como nuestra propia esencia, se vio enfrentada, aplastada y reprimida por el poder de fuego del régimen con la mayor brutalidad imaginable, tal como jamás se lo viera en la historia de nuestra democracia.

    Más de un millón de mujeres y hombres marcharon por las calles de Caracas hasta el balcón del pueblo del palacio de gobierno sin otro propósito que exigir explicaciones por el arbitrario despido de ejemplares trabajadores de PDVSA, nuestra principal industria, con el deseo de que fueran repuestos en sus cargos. Al hacerlo no cometían un solo delito. Y a pesar de que la reposición de los funcionarios despedidos por los que se manifestaba ya había sido decidida por el presidente de la república en un giro perfectamente explicable, dado lo tumultuoso de las consecuencias de su arbitrariedad, éste decidió ocultárselo a ese pueblo y aprovechar la circunstancia de tan gigantesca y apoteósica manifestación para realizar un acto de escarmiento propio de los peores regímenes totalitarios. El teniente coronel Hugo Chávez, investido en hora aciaga con el más alto cargo de la república, decidió a plena conciencia y sin ninguna muestra de compasión hacer de Miraflores nuestra Plaza de Tlatelolco, nuestra Plaza de Tian’anmen: ensangrentar las calles de Caracas. Como otro militar golpista, el general chileno Augusto Pinochet, lo hiciera en Santiago un 11 de septiembre de 1973.

    En efecto: por orden del presidente de la república y ante el rechazo del Estado Mayor a obedecer sus órdenes de reprimir al pueblo con todo el poder del llamado Plan Ávila, francotiradores especializados apostados en las inmediaciones del palacio de gobierno, tanto en las azoteas de los altos edificios de las instituciones de gobierno como en las esquinas que circundan Miraflores, así como pistoleros afectos al régimen apostados en Puente Llaguno, efectivos de la Guardia Nacional y miembros de los cuerpos de seguridad atravesados en la principal avenida de la zona, dispararon más de nueve mil municiones de alto calibre, provistos de armas largas y de pistolas 9 mm, con un saldo aterrador: 19 muertos y 150 heridos. Sólo la acción responsable y consecuente de la Policía Metropolitana, entonces comandada por los comisarios Lázaro Forero y Henry Vivas bajo la supervisión del inspector Iván Simonovis, y la pacífica disposición de los manifestantes, que huyeron despavoridos evitando un enfrentamiento que podría haber alcanzado dimensiones apocalípticas, hicieron posible que las bajas no alcanzaran las proporciones seguramente previstas por el régimen para lograr su propósito: un escarmiento inolvidable con cientos, sino miles de muertes.

    Siete años después de estos hechos luctuosos, los más lamentables y ominosos de la historia de esta sedicente Quinta República, las causas, acciones y sus verdaderos responsables permanecen en la mayor oscuridad. El régimen no ha cumplido con el compromiso que asumiera ante la OEA y la Fundación Carter de establecer conjuntamente con las fuerzas democráticas de la Nación una Comisión de la Verdad. Y torciéndolos a voluntad y capricho de una gigantesca y siniestra operación de falseamiento que ha reescrito la historia, producido montajes televisivos y armado un gigantesco tinglado de manipulación mediática internacional, han servido al propósito no sólo de ocultar la identidad de los verdaderos responsables por los numerosos crímenes, y en particular del presidente de la república, sino al montaje de una trama perversa, obscena y criminal, propia a la legitimación de un gobierno de facto, a la premiación y honra de los asesinos y al castigo ejemplarizante de inocentes funcionarios, condenados a la pena máxima de 30 años prevista en nuestros códigos en una farsa judicial propia de una justicia del horror.

    ¿Resulta imaginable una monstruosidad de tales dimensiones en un país que se creía a salvo de la porquería y la inmundicia de regímenes dictatoriales desde el 23 de enero de 1958?

    Sin pretender exculpar a los venezolanos por hecho tan monstruoso, la brutal acción represiva del gobierno el 11 de abril y el uso de hampones, francotiradores profesionales y funcionarios de seguridad del aparato gubernativo no dejan duda de un hecho absolutamente inédito en la historia de la república: la supervisión, si no la dirección táctica y estratégica de dichas acciones por personal policial y militar cubano. Tras diez años de gobierno no cabe dudar tampoco de la brutalidad fáctica, la inescrupulosidad y la criminalidad de que es capaz el presidente de la república, responsable directo de cientos de asesinatos durante los golpes de Estado de 1992, ni de la vocación homicida de la camarilla que le acompaña en el gobierno, algunos de ellos responsables directos de haber dirigido acciones que culminaran entonces con el asesinato de modestos trabajadores. Incluido el por entonces cerebro gris detrás del trono José Vicente Rangel, quien recomendara hacer bajar al lumpen de las barriadas de Caracas para generar conatos de guerra civil y poder salvaguardar así el poder que se perdía en manos del teniente coronel Hugo Chávez.

    Pero una orden de tamaña crueldad como ordenar un abaleo masivo de cientos de miles de manifestantes me resulta difícilmente imaginable sin la mediación de Fidel Castro, uno de los hombres más crueles y despiadados paridos en este lado del planeta. Pues es a partir de esa fecha trágica, perdida en los meandros de la pusilanimidad, la cobardía, la indigencia moral y la insensatez del Estado Mayor de nuestra Fuerza Armada Nacional; la insólita inoperancia de un puñado de empresarios convertidos en políticos in partibus, y la brillante ausencia de nuestra decadente clase política; es, en fin, debido a ese cúmulo de desgraciadas concatenaciones, que Fidel Castro se hace a partir de entonces con el control pleno del Poder en Venezuela y convierte a Hugo Chávez en prisionero de sus diabólicas maquinaciones. Cumpliendo una aspiración pendiente desde los años sesenta, cuando el ejército venezolano bajo las órdenes de los presidentes Betancourt y Leoni le asestaran una derrota militar, política y diplomática de la que debió esperar cuarenta años para vengarse.

    Desde ese aciago 11 de abril, cuando gracias al general Raúl Isaías Baduel – uno de los conjurados de Güere – Hugo Chávez sería premiado por el Estado Mayor en un acto de suprema estupidez con el retorno al Poder para iniciar la sistemática destrucción de nuestra institucionalidad democrática, es desde ese nefasto 11 de abril que el aparato cubano asume el control de la seguridad presidencial y Fidel Castro y sus más próximos allegados la dirección real de la república. Como el propio Chávez lo reconocería luego, es Castro quien monta en 2003 el fraude continuado que desemboca en la derrota del Referendum Revocatorio del 15 de agosto de 2004. Y quien fija el rumbo estratégico y táctico del llamado socialismo del siglo XXI.

    Es en plena luna de miel de la virtual entrega de Venezuela al control estatal cubano, premiada con cien mil barriles de crudo diarios y suculentos negocios de triangulación financiera, que Castro y sus dos principales asesores, Pérez Roque y Carlos Lage, avanzan la idea de crear una república federativa de Cuba y Venezuela bajo la presidencia de Hugo Chávez. Chávez cede la soberanía de una gran Nación a una ínsula en estado miserable e infinitamente menor, cometiendo una auténtica traición a la república. Es el precio a su entronización. La consecuencia ulterior del aciago 11 de abril.

    La condena a treinta años dictada recientemente contra el puñado de policías inocentes encabezados por Simonovis, Forero y Vivas haciendo escarnio de todo procedimiento judicial por una jueza, una fiscal y escabinos al servicio del régimen culmina la apropiación de la historia, de la justicia y del poder político venezolanos por el castro comunismo. La aviesa reescritura de los sucesos del 11 de abril llevada a cabo contra toda evidencia se cumple en el más descarado estalinismo castrista. La verdad de los hechos se ve difamada, torcida y ocultada sistemáticamente con el empleo del todopoderoso aparato de manipulación estatal y el respaldo del aparato de manipulación cubano y las izquierdas mundiales. Es una reedición en pequeño de los juicios de Moscú. Una caricatura de los llamados procesos espectáculos que terminaran con la condena y muerte de los principales líderes bolcheviques a fines de los años treinta. Una muestra criolla y caricaturesca – si no fuera trágico para quienes la sufren – de la justicia del horror que condenara a muerte a Arnaldo Ochoa Sánchez y a Tony de la Guardia hace diez años y sacara a puntapiés a Pérez Roque y a Carlos Lage de la cúpula del Poder en Cuba hace apenas unos meses.

    En estos siete años de sistemático ocultamiento, no ha cesado el coronel golpista responsable por los golpes de Estado de febrero y noviembre de 1992 de acusar de golpistas a quienes fueran abaleados por el gansterismo chavista. Los asesinos de Puente Llaguno, en cambio, fueron condecorados. El mundo al revés. Son cientos y cientos de horas dedicadas a deshonrar la memoria de las víctimas y a torcer la verdad de los hechos. Son cientos de millones de dólares los empleados en comprar conciencias, producir largometrajes, alquilar espacios e imprimir miles y miles de páginas en los principales periódicos del mundo para imponer una verdad tan falsa como el Judas que nos desgobierna. La principal víctima de este gigantesco enjuague manipulativo han sido la verdad procesal y la verdad histórica de los sucesos.

    Que a pesar de este monstruoso esfuerzo manipulativo la ciudadanía venezolana reaccione con indignación ante la lapidaria e injusta condena y exprese el más descarnado desprecio contra los vasallos del teniente coronel y la inmundicia moral de su vergonzoso comportamiento, demuestra que a pesar de los pesares el régimen no ha terminado por cuadrar sus falsas cuentas. Deben saber los responsables por esta condena que les espera el desprecio de sus semejantes y el severo juicio de la historia. No saldrán ilesos del crimen cometido. Como los cómplices civiles y uniformados de esta trágica secuencia.

    Por ahora podrán burlarse y exhibir con impudicia su criminal impunidad. Les durará lo que un suspiro. Que mientras llegue el juicio de la historia carguen con el peso de su conciencia, si es que la poseen. Cuando suene la hora de la justicia, no habrá piedad entre los justos. Merecen nuestro máximo rechazo y nuestra máxima condena. No habrá perdón ni olvido.

    sanchez2000@cantv.net

  2. 2 Arcangel Vulcano April 11, 2009 at 3:50 pm

    Compartimos buena parte de las opiniones del siguiente artículo:

    Fausto Masó: ¿A la calle?
    Publicado por venezolano el Sábado, 11 Abril 20096 comentariosImposible en estos días tomarse un marroncito sin que nos pregunten cuánto tiempo permanecerá Chávez en el poder. Los que nos hablan suponen que cualquiera que entrevisten en televisión posee la clarividencia de un oráculo. Craso error. Inmediatamente proponen salir a la calle, volver a los días del año 2002, cuando marchaban semanalmente cientos de miles de personas; reaccionan con la ingenuidad de quienes nunca se interesaron en la política hasta que el socialismo del siglo XXI alteró sus vidas; otros, en realidad, hacen un ejercicio de catarsis como si expresar la indignación que los embarga los aliviara, mucha gente arrecha comienza a reconocer en Antonio Ledezma un líder, alguien que da la cara sin temor.

    He adoptado una respuesta ad hoc ante esas preguntas.

    Mirándolos fijamente les digo: Chávez caerá el próximo martes, o a más tardar el viernes. Se ríen, y siguen de largo.

    La participación electoral ha servido para que surjan líderes legitimados, a pesar de que un abstencionismo suicida siga intentando destruir los partidos de la oposición.

    Hay que seguir votando, aun en condiciones desesperadas; y habría, además, que exigir que celebraran las elecciones pautadas para este año ya.

    Millones de venezolanos indignados contemplan los desmanes del Gobierno.

    Quieren salir a la calle pero no los convoca una oposición unida. Se conversa para alcanzar la unidad de la oposición, superar resabios, desconfianzas, temores naturales entre adversarios políticos, pero hay situaciones de urgencia que obligan a respuestas inmediatas. En estos días ha faltado una presentación en grupo de los principales dirigentes de la oposición, una prueba de que están actuando coordinadamente. Si no se unen ahora, ¿cuándo lo harán? Urgentemente falta una expresión orgánica de la oposición donde participen los factores con peso político propio.

    Chávez cruzó una raya amarilla: en vez de fusilar, condena a 30 años a los comisarios de la PM; ha enviado un mensaje bien claro, de aquí en adelante no amenazará a sus enemigos: convertirá al Poder Judicial en su brazo ejecutor.

    En Chile, los adversarios de Pinochet demoraron 17 años en fundar la Concertación, un pacto que especificó claramente los intereses genuinos de cada sector y que fue logrado en buena parte gracias al apoyo que le dieron a los exilados chilenos un Carlos Andrés Pérez y un Luis Herrera Campins.

    Los cubanos anticastristas han demorado 40 años en comprender que el bloqueo ayuda al régimen cubano, nada menos que la Fundación Cubana lo reconoció públicamente esta semana.

    Retóricamente muchos denuncian el peligro que afronta el país, en su conducta muestran, sin embargo, que piensan lo contrario y sólo les preocupa la posibilidad de que Cadivi cierre el grifo, algo que ocurriría en cualquier gobierno democrático si bajara el precio del petróleo.

    Chávez actúa según un plan metódico con precisión militar. Ahora frente a las dificultades económicas envía un mensaje de miedo, sus amenazas ya no son amenazas sino realidades. No hay otra respuesta que organizar la oposición para algo más que ganar elecciones, contar con un comando político, disponerse a una pelea larga y nada fácil.

    Hay que salir a la calle, pero también organizarse localmente como con éxito lo lograron Ocariz, Capriles Radonski, Pablo Pérez, Graterón, Blyde, Pérez Vivas, Salas. Por ahí va la cosa…. No dejar a Ledezma solo.

  3. 3 Arcangel Vulcano April 12, 2009 at 12:51 am

    Respetado y estimado amigo Judío Errante, a pesar de que sabemos de tu respetable y siempre comprensible renuencia a recibir premios, condecoraciones o cualquier tipo de reconocimientos, te comunicamos que hemos transferido a tu excelente blog e”El Premio 11 de Abril” que recientemente nos ha concedido personalmente su creador y propulsor, el incansable, combativo, polémico y controversial, dirigente comunitario venezolano Alexis Marrero, quien nos ha honrado con tan singular y significativo reconocimiento distinguiéndonos con su generosa premiación.

    Esperando sea de tu agrado y satisfacción.

    Un fraternal abrazo.

  4. 4 Arcangel Vulcano April 12, 2009 at 6:22 pm

    ¿Viste esta entrevista al Padre ugalde? No tiene desperdicio:
    “EL PILATOS MAS GRAVE SE ENCUENTRA EN LA OPOSICIÓN… http://inesdecuevas.blogspot.com/2009/04/el-pilatos-mas-grave-se-encuentra-en-la.html

  5. 6 Arcangel Vulcano May 3, 2009 at 4:31 pm

    Respetado y estimado amigo Judío Errante ¿ recuerdas el tema del que hablamos la última vez? Pues, consideramos que el sociólogo venezolano Tulio Hernández lo ha retratado con absoluta claridad en su más reciente artículo publicado hoy domingo tres de mayo en el Diario venezolano El Nacional titulado “De la perplejidada a la resistencia”.

    Mejor descrito, caracterizado y calificado el momento crítico presente es imposible. Por favor análizalo, lo hemos reproducido íntegramente haciéndole una única aclaratoria a una palabra que hemos colocado entre parentesis (ARAÑÓN). ¿Recuerdas cuando jugabas metras? La comparación que ha hecho Tulio Hernández es lapidaria…

    http://epicentrohispanico.blogspot.com/2009/05/de-la-perplejidad-la-resistencia.html

  6. 7 Arcangel Vulcano May 5, 2009 at 5:31 pm

    Judío Errante, tienes un Premio en nuestro blog.

    Un fraternal saludo.


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