La comparsa de las pancartas electorales

Vivimos hoy día un carnaval, una comparsa electoral representada en la ya muy larga campaña de la oposición, en el camino a las candidaturas unitarias, de cara al evento electoral de noviembre 2008. Es cierto que se ha avanzado mucho en lo que corresponde a los acuerdos logrados en varios estados, también es cierto, que como es natural existan fricciones, desencuentros y fenómenos propios de los movimientos democráticos, i.e. “están poniéndose de acuerdo”. Ya hemos expresado antes que todo lo anterior no es necesariamente malo, y que por el contrario puede significar la llave hacia otra manera de ejercer la política, otra manera de ejercer nuestra democracia, el tan añorado cambio que quizás buscaban las aturdidas multitudes de 1998 y años anteriores y que nos trajo a este atolladero, a esta trampa de la que nos ha costado tanto salir. Rafael Caldera en su recientemente reeditado libro, Los causahabientes (Libros Marcados 2008) lo expone cuando habla de “las esperanzas y las desilusiones” asociadas a los fracasos por establecer la civilidad y la republica democrática, desde el mismísimo Campo de Carabobo, hasta el Pacto de Punto Fijo. No quisiéramos añadir esto, pero debemos extender ese periodo de desilusión hasta los días corrientes.